AMOR NARCISO

CONSIDERACIÓN ESPECIAL:

Este artículo refleja exclusivamente el análisis y la opinión de su autora y no compromete el pensamiento ni los puntos de vista de los demás escritores de El Bastión.

En la mitología griega Narciso era un hombre hermoso que tenía muchos pretendientes pero consideraba que ninguno era digno de su amor. Un día, mientras caminaba al pie del río, descubrió su propio reflejo y quedó perdidamente enamorado. En ese momento, sin poder contener sus impulsos, Narciso intentó besarse a sí mismo, pero cayó al agua y finalmente se ahogó. En la actualidad el mito de Narciso ha servido para hablar de un tipo de personalidad que está presente tanto en hombres como en mujeres y que dependiendo de la intensidad de sus rasgos puede llegar a ser patológica: el narcisismo.

Esta condición se tiende a confundir con el egoísmo e incluso es disfrazada de amor propio, valía o autoestima –la capacidad de priorizarse–, pero lo cierto es que no hay nada más alejado de la realidad. En todo caso el o la narcisista sigue siendo una persona funcional: es hijo, padre de familia, amigo, compañero de trabajo; y aunque su conducta puede verse reflejada en todos estos roles, nos centraremos como es costumbre en las relaciones amorosas. ¿Cómo saber si te enfrentas a una pareja narcisista?

EL SUPLEMENTO NARCISISTA

Todos los seres humanos somos egoístas; es parte de nuestra naturaleza y es normal que desde la infancia hasta nuestra vida adulta busquemos la satisfacción propia. Sin embargo, el trastorno narcisista de la personalidad se caracteriza por una necesidad excesiva y desproporcionada de atención y admiración: la vida parece girar en torno a ellos. Básicamente son personas inmersas en el sentido de derecho, creen que “merecen todo” y que “todo se les debe”. Por lo tanto, sus relaciones son una especie de suplemento: te utilizan, te explotan y se aprovechan de tu buena voluntad. El o la narcisista no te admira o te ama por ser tú, porque te encuentra único o especial, sino por lo que puedes proporcionarle: le entregas afecto, cariño, compañía, sexo; o porque a través de ti obtiene beneficios materiales como una buena posición laboral o económica, un determinado status social, un estilo de vida aparentemente acorde a sus expectativas. En resumen, eres su fuente de ingresos: de energía vital.

Antes de continuar, es necesario entender que existe un espectro dentro de este tipo de personalidad: hay narcisistas abiertos y narcisistas encubiertos. Los primeros son más obvios, así que es más fácil identificar sus conductas; pero en el segundo caso hay que ser más ágiles para poder descubrir el abuso. Los narcisistas son personas calculadoras que estudian a sus víctimas: lo que aparentemente es interés genuino por ti, por tus sueños, metas o miedos, es en realidad una forma de medir qué tan vulnerable eres y qué tan firme para establecer tus propios límites. Eso sí, los narcisistas carecen de empatía, en realidad no son capaces de conectar contigo, esto es sólo una fachada inicial para ganarse tu confianza y hacer que generes cierta dependencia emocional. Así que, en el momento en el que tiene suficiente información que tú como ser empático le has proporcionado es cuando empieza a desvelar sus verdaderas intenciones.

LA PERSONA NARCISISTA BUSCA DEVALUARTE

El narcisista busca devaluarte, hacerte sentir menos porque necesita que te anules a ti mismo: recuerda que todo se trata de él o de ella. Para poder lograrlo no sería lógico que al principio existan agresiones. Iniciando la relación de pareja hará o dirá todo lo que esperas; es el hombre o la mujer que siempre soñaste, casi irreal. A este fenómeno se le conoce como el bombardeo de amor: te invitó a su restaurante favorito, te compró ese bolso que tanto querías, te regaló flores, preparó una cena especial, el sexo es genial. Y aunque es cierto que en todas las relaciones los regalos, las invitaciones, los halagos son parte de la conquista, en este caso son acciones premeditadas, una transacción, lo que te de hoy, te lo cobrará mañana. A la par que buscan generar en ti una falsa seguridad, la sensación de que están en la misma página, de que todo en la relación va bien. Pero el bombardeo de amor tiene un límite y en algún momento dejará de hacerlo, cambiando radicalmente.

No solamente los regalos, los halagos o la preocupación aparentemente genuina que siente por ti son parte de su estrategia, también comienza a hacer planes contigo, pero son planes que jamás se concretan. Lo normal al iniciar una relación de pareja es que tú quieras ser parte de la vida del otro, así como incluirlo en la tuya, que te proyectes si bien no a largo plazo al menos en el mediano. Con el o la narcisista irán apareciendo momentos que te generan ilusión pero que nunca suceden: conocer a sus padres o a sus amigos, celebrar juntos año nuevo, irse de viaje en vacaciones o comprar una casa. Y en efecto hará las llamadas, te dirá que el próximo fin de semana irán a cenar con su papá, buscará el hotel, cotizará los tiquetes de avión, irán a ver apartamentos en venta pero no se materializará absolutamente nada. Esta conducta se conoce como el falso futuro –future faking en inglés– y esto lo hace para asegurarse de seguir obteniendo aquello que le suministras.

Para este momento la frustración y el dolor son bastante fuertes, tu radar se activa y puedes intuir que lo que esta persona está haciendo es maltrato emocional, pero como hay una dependencia empiezas a justificarlo –porque son los reyes de las excusas– y a perdonarlo, permitiéndole cada vez más abusos. Y ni hablar de lo que sucede cuando intentas reclamar, porque te dirá que estás loca o loco –no siempre en esas palabras, pero te lo dará a entender– que estás inventándolo todo, que no recuerda haber dicho o hecho eso que tanto daño te causó, se ofende y se victimiza. El gaslighting es una de las técnicas de manipulación psicológica que el narcisista usa para lograr disuadirte de tú realidad, de tus recuerdos, de tus sensaciones y llegar al punto de hacerte sentir culpable por haber hecho un reclamo válido y oportuno. Te sientes inseguro, intranquilo, hay una disonancia cognitiva que se apodera de ti, sabes que sus actitudes son incoherentes y empiezas a cuestionar las tuyas.

Sí, un narcisista miente por cada diente y es capaz de mirarte a los ojos y decirte que te ama, pero no contento con esto también es capaz de provocarte sólo para ver tus reacciones. La triangulación es una forma más de manipulación y es bastante dolorosa. En ella la persona narcisista tiende a compararte, ya sea con su expareja o con una nueva persona en su vida, contándote lo interesante que es y cómo le hace sentirse. Y no sólo eso, también establece un vínculo evidente con esta persona: encuentros o visitas, te dice que esta persona le pidió un favor, que está pasando por un mal momento, que irá para ver qué quiere. Si es una expareja te dirá que seguramente esa persona no ha superado la ruptura y por eso aún le busca. Y todo esto es sólo para ver tu incomodidad, para que te sientas mal, minado, para verte explotar. Aquí es importante entender que la tercera persona también es una víctima, no hay que ensañarse con ella porque la triangulación también le está afectando. En este punto las discusiones son frecuentes, estallas aparentemente de la nada, pero en realidad son respuestas a esas provocaciones.

La ira narcisista aparece justamente cuando se le pide al narcisista que se responsabilice de sus acciones. Al recordarle al narcisista que está manipulando y que todo lo que está haciendo es una farsa emocional que nos causa daño es cuando teme perder el control. En consecuencia y como parte de la devaluación, utilizará la ira como mecanismo para restablecer su dominio sobre el otro. Esta puede manifestarse por ejemplo en silencios prolongados, en comentarios hirientes, en gritos o en agresiones físicas. Finalmente, cuando la persona se ve descubierta, es decir, entiende que no puede manipularte más, que ya no vas a ceder –por el momento– o simplemente considera que ya obtuvo todo lo que quería de ti, es cuando llegamos a la fase de descarte. Él o ella pondrá fin a la relación de pareja sin remordimiento alguno. Esta por supuesto, es la fase más dolorosa del ciclo del abuso.

Como si todo esto no fuera suficiente, al más puro estilo de Freddy Krueger en tus pesadillas, los narcisistas siempre regresan, siempre. Puede ser tres meses después del descarte o de que tú hayas logrado dejarle, puede ser a los dos años, nunca se sabe. Esto es lo que los expertos denominan el hoovering. Volverá aparentemente arrepentido o arrepentida, pidiendo perdón y asegurando que ya cambió, que está yendo a terapia y que todo será diferente. Ya mencioné que las personas narcisistas no son empáticas, por lo tanto sus disculpas no son sinceras, un narcisista jamás va a reconocer sus errores. Todo lo que dicen, lo dicen de dientes para afuera, esperando que su víctima caiga nuevamente en el ciclo del abuso emocional. Así que aquí es cuando más firme debe ser el otro miembro de la pareja para no volver a anclarse. El contacto cero es clave y es la única forma de terminar definitivamente con el o la narcisista (aproximadamente hace un mes hice un artículo al respecto que tal vez pueda ser de ayuda).

Hay que aclarar que el narcisista no sabe que lo es: se trata de un rasgo de su personalidad de su esencia y es poco probable que cambie. A diferencia de otras patologías como la esquizofrenia, la epilepsia o la depresión no existen medicamentos para tratar el trastorno. Las personas narcisistas son personas heridas, que tienen una baja autoestima porque se han sentido rechazados o abandonados y han creado en compensación otro yo más complaciente y grandioso. Esto no lo aclaro con el fin de justificar el abuso; ya has sido bastante empático con él o ella, sino para que comprendas que el problema no está en ti y que no debes sentirte mal por romper el ciclo, por cortar todo contacto con estas personas. También es importante no confundir la relación con un narcisista con una relación tóxica. Tal vez en el futuro escriba un artículo con esta distinción.

Cuando has sido víctima del abuso narcisista la culpa y el dolor te invaden, sobre todo si te han descartado porque al final sabías que debías irte, pero no lo hiciste. Y no tienes que sentirte mal por esto, diste lo mejor de ti, tenías buenas intenciones. Si al identificar estas conductas crees que tu pareja es narcisista y estás considerando dejarle no intentes confrontar a la persona, planea tu escape en silencio y cuando estés listo simplemente desaparece. Salir del vínculo traumático puede tardar años, dependiendo de cuánto duró la relación, lo importante es entender que no estás solo o sola, que hay muchas personas que han pasado por situaciones similares y que hay muchos terapeutas capacitados para ayudarte a reencontrarte. Todas estas conductas estaban minando tu autoestima, estaban acabando contigo y la sensación de libertad y de paz que se experimenta después de terminar la relación debe ser el motor para que puedas volver a centrarte en ti. Porque tú eres lo más importante. A todos los supervivientes del abuso del narcisista mi abrazo y mi admiración.

NOTA:

Este artículo fue escrito basándose en una investigación hecha en diferentes medios y su autora no es una profesional de la salud. La imagen destacada de este es el Narciso de Caravaggio, que data de 1597-1599 y se conserva en Roma (Italia). Si deseas obtener más información sobre el narcisismo te invito a visitar las páginas Pulsión de Vida – Psicología e Inner Integration | Self-healing After Narcissistic Abuse, así como sus canales de YouTube.

Frida Bienvivida
Frida Bienvivida

Alérgica a los malos polvos.
Columnista en El Bastión.

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