SELECTIVIDAD AMBIENTALISTA

Recientemente, la BBC hizo un breve reportaje sobre cómo dos tragedias ambientales en partes distintas del planeta recibían distinto grado de atención. Mientras la tragedia en Islas Mauricio recibía toda la atención de la comunidad internacional, la de Venezuela era ignorada, pese a ser aún mayor. ¿Qué significa esta diferencia? A continuación procuraré explicarlo, con sus respectivas implicaciones a nivel internacional.

LAS COYUNTURAS

Venezuela

Frente al caso venezolano, cabe resaltar que el país sudamericano experimenta una de las mayores tragedias humanitarias y ambientales del siglo XXI, al punto de ser considerado internacionalmente como un Estado fallido. Carteles del narcotráfico, múltiples conexiones con grupos como Hezbollah o las FARC, y tragedias como la actual, así como la minería desmesurada en el arco minero del Orinoco, han causado que este tipo de noticias pasen desapercibidas. El tejido social y económico de Venezuela está tan fragmentado que una tragedia más como el derrame de crudo en el Estado Falcón, tiende a palidecer.

Sobra decir que uno de los socios estratégicos del régimen venezolano, China, tiene serios compromisos comerciales en Venezuela. Las renegociaciones entre Venezuela y China, fruto de la caída de los precios del petróleo y de las consecuencias de la pandemia, han traído consigo que ambos países tuvieran que hacer serias concesiones y apoyarse mutuamente en sus relaciones internacionales. Con la reciente salida de la petrolera rusa Rosneft de Venezuela, el régimen ha quedado bajo una posición más ventajosa para los chinos.

Venezuela además, cuenta con cinco sitios protegidos por la Convención de Ramsar –convención internacional de protección de zonas húmedas–, con un total de 265,668 hectáreas protegidas bajo la convención.

Islas Mauricio

En el caso de las Islas Mauricio, hay dos sectores económicos que han sido fuertemente afectados por el derrame de petróleo del MV Wakashio, ocurrido el pasado 25 de julio: el turismo y la pesca. Los costos medioambientales en un país apetecido por indios, chinos, estadounidenses y franceses, tanto por sus playas como por sus facilidades comerciales, ha sido devastador.

Con grandes arrecifes de coral, abundantes manglares y lagos, Islas Mauricio cuenta con tres sitios designados como humedales protegidos bajo la Convención de Ramsar, que suman una extensión de 401 hectáreas.

EL ANÁLISIS

¿Es más fácil de recuperar el ecosistema marino de Islas Mauricio que el del Estado Falcón? Difícil saberlo. Lo cierto es que la comunidad internacional tiende a ejercer mayor presión para solucionar problemas en Estados cuya influencia interna no riñe con la política exterior de alguna potencia global, sea hegemónica como los Estados Unidos, emergente como China, o regional aspirando a recuperar su posición global como Rusia.

Hablando en términos de derecho internacional, tanto las Islas Mauricio como Venezuela; son Estados firmantes del Acuerdo de París, al cual el único que se ha negado a participar son los EEUU. La posición de la potencia hegemónica frente a temas como el calentamiento global o el cambio climático; ha vivido un endurecimiento durante los últimos años. Desde el presente período presidencial de Donald Trump, han destacado por su creciente reticencia a aportar a la financiación de organismos internacionales como la ONU, al punto incluso de no firmar el Acuerdo de París contra el cambio climático. Esta variación contrasta bastante con lo que Obama había prometido de fortalecer la lucha contra el cambio climático.

Dejando esto de lado, quedan tres firmantes fuertes del Acuerdo de París: China, Irán y Rusia. Estos países ejercen bastante influencia política dentro de Venezuela, principalmente por las relaciones comerciales que han venido llevando a cabo en conjunto, así como por la fuerte influencia de la diplomacia militar, sobre todo de Rusia e Irán frente a Venezuela.

ASÍ LAS COSAS…

Mientras Venezuela es una plaza ocupada por el afanoso predominio y silencio de estas potencias frente a los desastres ambientales propios y de aliados que callan, con la creciente preponderancia china al interior de la ONU, el caso de Islas Mauricio carece de esta –principalmente, por cuanto que las islas se han convertido en foco de fuerte inversión por parte, tanto de los EEUU como de China, quedando en una posición privilegiadamente independiente con respecto a otros países dentro de la estrategia comercial china de Road and Belt, que busca revivir y expandir la milenaria Ruta de la seda china–.

Así las cosas, Islas Mauricio recibe por 401 hectáreas protegidas, mayor atención mundial que las de mayor cantidad en Venezuela.

EN DEFINITIVA

El problema medioambiental podría minar esta estrategia comercial china, máxime en un mundo globalizado donde la agenda en política exterior, el tema del cambio climático cobra mayor relevancia, recurriendo incluso a la construcción de mecanismos artesanales con cabello humano para la contención del derrame.

¿Habrá mayor compromiso global frente a la tragedia ambiental en Islas Mauricio? ¿Cómo afectará esto los ingresos de las islas? Y más importante aún, ¿Por qué motivos, ONG con estado consultivo en diversos organismos multilaterales dentro de la ONU como GreenPeace, no han condenado aún los desastres ambientales en Venezuela y presionado por acciones más contundentes, y sí lo han hecho en el particular caso de Islas Mauricio? Dejo a mis lectores las inquietudes.

Nota

Este articulo fue escrito por Andrés Felipe Páez: Profesional en Relaciones Internacionales y Estudios Políticos, con especialización en Alta Gerencia. Gerente general y consultor con tres años de experiencia de Ynaia de Colombia SAS BIC, empresa de consultoría en innovación para personas naturales y MiPyMEs.

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