CREER EN EL RETORNO VOLUNTARIO DE VENEZOLANOS A LA DICTADURA MADURISTA ¡ES UNA IDIOTEZ!

Parece curioso que el Presidente de la República de Colombia, Gustavo Petro, lejos de tomar una posición clara en contra de la dictadura venezolana y distanciarse de Nicolás Maduro, ahora quiera restablecer relaciones diplomáticas con él y poner en marcha un programa para el “retorno voluntario” de migrantes y refugiados venezolanos.

Hasta el nombre del programa resulta una total idiotez. Es ilógico creer que millones de desplazados y refugiados venezolanos desean retornar a su (nuestro) país, cuando la crisis de migrantes de este acaba de posicionarse como la más grande del mundo (6,8 millones), empatando a Ucrania y superando a Siria (6,6M), según las plataformas de respuesta de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y la OEA (Organización de los Estados Americanos). Un país donde, no hay una guerra, pero del que huyen miles de seres humanos al día acosados por una narcodictadura sin precedentes en la historia de la región latinoamericana y, probablemente, del mundo.

De acuerdo con el último reporte de Migración Colombia (julio de 2022), Petro recibió un país con casi 2,5 millones de desplazados venezolanos, de los cuales, el 96% han regularizado su situación o están en trámite de ello, y trescientos mil (300.000) siguen irregulares. Sin embargo, esta última cifra seguirá incrementándose cada día.

Por otra parte, el informe presentado por la R4V (Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela) y la OEA, que comprende desde el mes de mayo de 2020 hasta agosto de 2022, evidencia que 1,8 millones de venezolanos han huido de su país aún con las fronteras parcialmente cerradas. De hecho, en el mes de julio de 2022 se estimó que diariamente mil setecientos (1.700) venezolanos huyeron del país. “Es decir, huyeron por trochas y mar. Nadie se escapa de un país que se arregló”, asegura David Smolansky, Comisionado de la Secretaría General de la OEA para la crisis de migrantes y refugiados venezolanos.

Smolansky resalta que cerca de 150 mil venezolanos ingresaron a los Estados Unidos desde abril hasta diciembre de 2021, y que más de 45 mil han cruzado la región del Darién entre enero y julio de 2022, una gran mayoría atravesando peligros, torturas, e incluso, muriendo en el intento de traspasar la selva que comunica Colombia con Panamá.

Lo anterior, tira por el piso la campaña conocida en redes sociales como “Venezuela ya se arregló”, promovida por la narcodictadura de Nicolás Maduro durante los últimos meses. En ella, presentan una Venezuela utópica y totalmente diferente, donde hay dólares –desde luego, producto del narcotráfico y el lavado de activos–, autos de lujo como los de las casas Ferrari y Maserati, y donde muchos hacen turismo de lujo.

La verdad, no hay que tener un magíster en economía o política para entender que los únicos en darse vida de magnates son una pequeña cúpula comprendida por funcionarios del Estado, testaferros y empresarios corruptos netamente asociados con el castrochavismo –aunque se lea a cliché– que hoy encabezan Nicolás MaduroDiosdado Cabello y Tareck El Aissami, considerados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos como los líderes del Cártel de los Soles: la red narcoterrorista más grande de Latinoamérica y con tentáculos por todo el mundo.

Entonces, volvemos al principio. ¿No les parece curioso que Gustavo Petro pretenda restablecer relaciones diplomáticas con Nicolás Maduro y poner en marcha una política pública para el “retorno voluntario” de refugiados venezolanos? Es muy pronto para saberlo, pero este tipo de programas podría abrir la puerta a una cacería de brujas de exiliados políticos solicitados por el régimen chavista. A mi parecer, hay algo más detrás de todo esto, porque no considero que Petro tenga la escasez mental del actual dictador de Caracas. Es más, el mandatario colombiano debe saber que este plan no beneficiará en nada a Colombia ni a los colombianos, pues para ningún país –independientemente del ideario de su Gobierno– es positivo aliarse con narcotraficantes, terroristas y dictadores; la seguridad nacional debería valer más que el petróleo o las transacciones económicas que puedan ofrecerle a Colombia estos criminales.

Con toda honestidad y como un venezolano más que huyó hace cinco (5) años de la persecución chavista, ahora viviendo en Colombia, le aconsejaría al Presidente Petro estrechar y fortalecer relaciones diplomáticas con los Gobiernos de Ecuador y Brasil, y por supuesto, con todos los Gobiernos realmente democráticos y reconocidos por la comunidad internacional. Además, que reevalúe seriamente su restablecimiento de relaciones con los representantes del narcotráfico, del terrorismo, del hambre, de la miseria y de la dictadura más violenta y despiadada que ha tenido Venezuela en su historia.

SOBRE EL AUTOR:

Juan José Mollegas: Periodista y locutor venezolano, con estudios de Maestría en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Exiliado en Colombia desde 2017, luego de sufrir una fuerte persecución por parte de la dictadura de Nicolás Maduro y tras denunciar sus vínculos con el narcotráfico y la banda criminal «El Tren de Aragua». Se autodenomina como un defensor de las ideas de la libertad, afín a la derecha, provida, antiprogresista y anticomunista, así como opositor a cualquier forma de colectivismo.

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