ÉTICA Y POLÍTICA

La relación que puede llegar a tener la ética y la política ha sido un tema acreedor de acaloradas discusiones y de largos escritos a lo largo del tiempo. Tema en el que han intervenido pensadores transcendentales en la humanidad, tales como el francés Montesquieu y el suizo Rousseau; teniendo como resultado una disputa aun más ardua y distante de una teoría concreta.

Para comprender el tema a cabalidad, hay que remontarnos tiempo atrás, cuando en los círculos más altos de la aristocracia y la pequeña burguesía de la sociedad, surgía una interrogativa; esta era: ¿Qué tan ético era ejercer la política? La respuesta a esta pregunta siempre estaba marcada por dos caminos opuestos: i) quien elije y toma el camino por fuera de la ley, donde se encontraba el terrorismo y otros métodos de violencia empelados al interior de la política; y ii) quien tomaba el camino dentro de la ley, a sabiendas que toda acción estaría amparada por la ley, es decir, quienes empleaban la violencia, pero no contra el orden, sino al servicio de este.

Partiendo de las dos anteriores ideales, llegamos a un punto donde interpretamos que la ética es el forjar ese carácter propio frente a posiciones del actuar, pero, que con el contacto con la sociedad se transforma en la ética intersubjetiva. Dicho de otro modo, se trasforma en esa visión de lo correcto y de lo incorrecto con la ayuda de la sociedad.

ÉTICA Y POLÍTICA DESDE UNA VISIÓN TRADICIONAL

Si bien en el pasado, el centro de la polémica en la relación que existía entre la ética y la política estaba marcado por lo negativo, actividades negativas que en ocasiones un gobernante debía realizar, aun hoy en día en la política internacional es sabida como las acciones emprendidas por gobiernos en contra de quienes se declaran en oposición de sus ideales. Tal fue el caso, que en algún momento del siglo XVIII, algunas aristocracias gobernaron detrás de una figura burguesa por temor a desprestigiar su nombre, esto debido a la polémica que suscitaba la ética en el actuar de un gobernante.

Hoy en día la ética no sólo representa aquello negativo que puede ser gobernar. Por el contrario, hoy la ética en la política se ve reflejada en la gran cantidad y constante toma de decisiones que un gobernante debe afrontar; día a día se ve enfrentado a ellas, y bajo su decisión, estará aquel ojo vigilante de la ética, una ética que requiere una reflexión –personal– y que al interior de un Estado, si este es democrático, podrá ser ético para la mayoría y antiético para una minoría. Si el Estado es aristócrata podrá ser ético para una minoría y antiético para la mayoría; y si en cambio, el Estado es un reinado, la decisión podrá ser considerada ética para una sola persona –el Rey– y antiético para todo el pueblo.

¿QUÉ TAN CORRECTO O INCORRECTO ES EMPLEAR LA ÉTICA?

Lo anterior, nos lleva a analizar que tan correcta o incorrecta es la ética, esto teniendo como referente principal que la ética no es una norma establecida, es decir, que no es una ley de obligatorio cumplimiento. En otros términos, esta se basa en reflexiones de experiencias ya vividas y una visión hacia el futuro de las posibles consecuencias que pueda traer la toma de una determinada decisión. El objetivo de la reflexión antes de tomar una decisión; es encontrar en ella valores y razones que justifiquen la acción que se realizará.

A pesar de que la ética es una herramienta sumamente necesaria en el diario vivir, no siempre puede ser considera justa o injusta, ya que una misma acción puede ser calificada como justa para un sujeto e injusta para otro; esto dependiendo de la reflexión particular de cada quien.

PARA FINALIZAR

Ahora bien, sabiendo que la ética incluye una reflexión y que esta en su mayoría es particular y depende de cada quien ¿Es posible relacionar la ética con la política?

La respuesta a esta incógnita es: si, pero con una aclaración: la ética y la política no se relacionan en la practica en ningún caso, ya que por un lado, está la reflexión ética individual y por el otro el ejercicio de la política, donde en este último es estrictamente necesario la complicidad de los demás. Por su lado, la ética y la política se relacionan únicamente en el fin. Ambas pretenden llegar a una vía de mejorar la vida: un momento donde ésta sea superior y de forma óptima al interior de la sociedad.

Para lograr este fin común de la ética y la política, basta con una correcta educación; esto significa que habrá una ética muy cercana a la plenitud, partiendo del entiendo que la ética no únicamente es lo correcto, si no también lo incorrecto. El problema radica en quien actúa al interior de una sociedad sin considerar si es correcto o incorrecto, es decir, actúa fuera de la ética o actúa sin reflexión.

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Juan David Solarte

Estudiante de derecho en la Universidad Libre (Seccional Cali, Colombia), y miembro del Semillero de Investigación de Conflicto, Derechos Humanos y Cultura de Paz. Estudioso de la historia.

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