S.O.S.: SEGURIDAD ALIMENTARIA EN PELIGRO

El Congreso de la República de Colombia no se caracteriza propiamente por aplicar la evidencia a sus proyectos de ley. El Congreso es un espacio para debatir sentimientos por encima de argumentos. El proyecto de ley que superó ya su primer debate con 22 votos a favor, que cursa en la Cámara de Representantes y que busca prohibir “el ingreso, producción, comercialización y exportación de semillas genéticamente modificadas en Colombia”, atenta directamente contra la seguridad alimentaria de los colombianos.

Dicho proyecto de ley busca modificar el artículo 81 de la Constitución Política de Colombia al criminalizar los Organismos Modificados Genéticamente, en adelante OMG. Pero acaso, ¿No llevamos toda la vida modificando organismos haciéndolos más grandes, más resistentes a los fenómenos climáticos, más fáciles de consumir, más aprovechables, nutritivos y jugosos? ¿Qué consecuencias puede tener esta medida para el país?

¿CÓMO COMENZÓ TODO?

El año pasado, terminando la legislatura II – 2019, un grupo encabezado por la hoy Senadora Angélica Lozano Correa y los Representantes a la Cámara Juan Carlos Losada VargasJosé Daniel López JiménezJulián Peinado RamírezLuis Alberto Albán UrbanoAlejandro Alberto Vega PérezJulián Gallo CubilloJulio César Triana QuinteroCarlos Germán Navas Talero y Juan Fernando Reyes Kuri, presentó el proyecto de ley radicado en Cámara de Representantes como 226/2019C.

Este proyecto no pudo pasar del primer debate debido al fin de aquella legislatura. Sin embargo, durante el comienzo de la legislatura II – 2020, el representante Juan Carlos Losada Vargas presentó nuevamente este proyecto de ley, que podría significar el fin de los apoyos que brindan entidades técnicas del país a los agricultores como Cenicafé, Cenipalma, la Federación Nacional de Cafeteros, el ICA o Agrosavia, entre otros, y que han evitado catástrofes alimentarias como el fin del café a causa de los brotes de roya y broca que casi acaban con el rubro cafetero de la economía.

EL FALSO DILEMA BIOÉTICO

En declaraciones a un medio, el representante Losada dijo que “estas semillas han sido creadas para poder usar más pesticidas”.

Por una parte, se ha encontrado que la misma Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación–FAO por sus siglas en inglés– ha resaltado el uso de estas semillas debido a su menor requerimiento de insecticidas, mejorando los rendimientos de los cultivos. Adicional a ello, la FAO posee estudios sobre el aumento de la productividad del agro global desde los años 1950 hasta 1999. En estos estudios, se demuestra que han aumentado las cosechas, sin implicar un aumento desmedido en el consumo de agua.

El bioquímico español y especialista en OMG: José Miguel Mulet, afirma en una reciente entrevista que no se puede reducir los alimentos a un asunto de “buenos versus malos” y que veinte años de estudios han desmentido a los ecologistas que acusan a los transgénicos de todos los males de la tierra, dando como resultado incluso la ostensible reducción de los problemas de salud asociados a la dieta a nivel global (La entrevista completa se puede encontrar aquí).

En el marco de la audiencia pública llevada a cabo para sustentar el proyecto de ley, diversos representantes de comunidades hablaron, con una ausencia total del Instituto Colombiano Agropecuario –ICA por sus siglas en español–, así como también de otras voces de contraste científico por parte de Cenicafé, Cenipalma o los distintos laboratorios de investigación privados y públicos que han desarrollado semillas genéticamente modificadas para beneficio de los agricultores.

Recientemente dos mujeres: Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier, ganaron el Premio Nobel de Química 2020 por descubrir el mecanismo CRISPR, las llamadas tijeras genéticas, una novedosa tecnología que lleva el mundo de la edición genética a un nuevo nivel, y que podría potenciar los beneficios de los OMG y reducir, o incluso, eliminar de tajo los problemas que tienen.

LAS CONSECUENCIAS DEL DOGMA ANTICIENCIA

Dado que la principal intención de los congresistas que apoyan el proyecto de ley es bloquear toda posibilidad de uso, producción y comercialización de OMG por sus daños a la salud humana y el medio ambiente, cabría preguntarse si permitirían que, aunque la propia FAO ha declarado que pueden ser útiles las semillas OMG para luchar contra el cambio climático, volvamos a los fatídicos tiempos durante los cuales las hambrunas eran más frecuentes y mataban a millones de seres humanos cada año.

Parafraseando al bioquímico Luis Ignacio Gómez en una de sus recientes columnasel cambioclimatismo ha fomentado un sentimiento de culpa por el progreso y de expiación mediante la desindustrialización y el retorno al medioevo. Preocuparse por la seguridad alimentaria es, aparte de estrictos controles de procesos para evitar cruces indeseados, permitir la convivencia pacífica de distintas técnicas y tecnologías de cultivo en beneficio de los consumidores finales. La pregunta es, ¿Estamos dispuestos los ciudadanos a dejar que se siga desindustrializando a Colombia?

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Andres Felipe Paez
Profesional en Relaciones Internacionales y Estudios Políticos y especialista en Alta Gerencia, gerente general y consultor de "Ynaia de Colombia SAS BIC", empresa de consultoría en innovación para personas naturales y MiPyMEs.
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