Cada año, entre los meses de marzo y abril, la Iglesia Católica del Vaticano conmemora uno de los hitos más importantes dentro de su dogma de fe: el ingreso a la ciudad de Jerusalén de uno de los líderes espirituales más populares de aquellos días en esa región –hoy conocida como el país de Israel–; dando inicio al período con los acontecimientos más relevantes dentro del cristianismo. Con el “domingo de ramos”, finaliza la cuaresma y comienza la semana mayor.

Miles de seguidores escucharon que Jesús se dirigía a Jerusalén, aunque sabía que sería bien recibido, no abandona a su pequeño jamelgo compañero de viaje y entra a la ciudad en lomos de un burro.

Existen autores que describen a Jesús de Nazaret con una estatura cercana a 1.80 m., muy superior al promedio de la época, lo que hacía muy cómico ver a aquel gigante sentado sobre un pequeño animal; pero a pesar de ello, cientos de personas salieron a su encuentro, ondeando ramas de olivo y palmeras.

En este artículo no se va a hablar de los temas ampliamente conocidos por los practicantes de las tres grandes religiones del mundo –judía, cristiana y musulmana–; sino que desde nuestro punto de vista libertario, se abordará esa faceta poco conocida y muy contraria a la creencia popular, donde se revelará que el discurso de ese joven, hijo de una virgen y un carpintero, estaba basado en las ideas de la libertad y su lucha fue en contra de los controles absolutos de los Estados totalitarios en los cuales vivió (Imperio Romano).

Una de las parábolas más importantes de la vida de Jesús, fue dada en el Sermón de la Montaña con la multiplicación de los panes (Mateo 14:13-21); la idea popular es que a Jesús, luego de su maravilloso sermón, donde da a conocer las bienaventuranzas, al lado del lago Tiberíades; siendo las tres de la tarde, uno de los discípulos le pregunta: “Maestro, ¿Cómo vamos a alimentar a esta gente?”, eran entre 3.000 y 5.000 los fieles en ese momento; dice la Biblia que un pescador llegó con dos peces y un niño llegó con cinco panes. El milagro no fue que Jesús hecho sus polvos mágicos en la canasta y de allí salieron miles de copias idénticas para satisfacer a todos. No, la enseñanza es otra: “un niño llegó con cinco panes y un pescador llegó con dos peces”; significa que, las personas comenzaron a compartir lo que tenían, sin la obligación de que alguien se los impusiera y mucho menos que hubo un ente regulatorio que se encargó de la recolección y de la distribución. La enseñanza es muy bella, y en las palabras de un libertario, el mercado dio solución a la necesidad inmediata.

La parábola de los talentos (Mateo 25:14-30), no trata sobre el talento como lo conocemos hoy en día; los talentos o denarios, eran monedas romanas de gran denominación. Allí Dios hijo (Jesús) hace la presentación, en donde un hacendado le entrega unos denarios a tres personas, de las cuales, dos los multiplican y uno devuelve la misma cantidad por miedo a perderlos. El hacendado reprendió fuertemente al que le devolvió la misma cantidad de denarios sin multiplicarlos, mientras los demás fueron felicitados y se quedaron con las utilidades. La enseñanza libertaria aquí es: Jesús no condena en ningún momento la acumulación o la creación de la riqueza, lo que repudia es que las personas, teniendo las oportunidades, no las desarrollen.

En la parábola de los obreros de la undécima hora (Mateo 20:1-16), Jesús demuestra que no hay injusticia cuando se tiene una relación contractual entre las partes de manera libre y espontánea. El resumen de la parábola es: “Un empleador encuentra a unos trabajadores a la vera del camino buscando trabajo; el empleador acuerda con ellos el pago de un denario por el día, y ellos acceden. En la undécima hora, el empleador, necesita más mano de obra para terminar las labores y contrata a otras personas. Al terminar el día, a todos les paga un denario. Los que comenzaron a trabajar más temprano se quejaron por la «injusticia» y el patrón les dice que habían acordado un salario y eso se les pagó; así que no tenían de que quejarse y mucho menos a sentirse indignados”. Jesús deja claro que: los acuerdos entre las partes se deben respetar y no es para nada injusto entre personas libres, aunque existan diferencias en las recompensas.

En (Lucas 9:51-62), Dios hijo presenta una lección de humildad que, los gobernantes de todos los tiempos deberían aplicar para con sus gobernados. En la lectura se presenta como Jesús y sus discípulos, cuando iban camino hacia Jerusalén, se detienen en una aldea de samaritanos para pasar la noche. Jesús era uno de los líderes espirituales más reconocidos en la región y a pesar de ello, por su aspecto fue muy mal recibido; dos de sus discípulos, Jacobo y Juan, le piden a Jesús permiso para destruir la aldea, Jesús se volvió y los recriminó fuertemente, y continuaron hacia otro destino.

Por otra parte, la demostración mayor de que Dios Padre es Libertario, nos la da el antiguo testamento (1 Samuel 8:4-22), donde los israelitas van donde Samuel y le dicen “Danos un Rey”; la parábola comenta que Samuel salió a orar y que Dios le responde: “Dadles el Rey, pero adviérteles…”. Esas advertencias son la creación del maligno: El Estado, y son tan válidas las precauciones hoy como hace dos mil años; dice además, que ese rey pedirá a cambio un diezmo (impuestos), se llevará a tus hijos para las guerras (ejército), quitará parte o todas tus tierras para repartir entre sus amigos (expropiaciones), y se llevará a tus hijas como siervas o panaderas (esclavitud). Lo mejor está al final de la parábola, ya que explica que cuando el pueblo esté cansado, aburrido y derrotado por el trato que les da ese rey, ellos clamarán al cielo para que, Dios les ayude y les solucione ese problema.

A título de comentario del párrafo anterior, hoy parece una utopía ese diezmo. En la antigüedad, la palabra venía claramente del número diez. Los gobernantes comprendían una especie de ley no escrita que regulaba las tasas impositivas, la cual era que nunca los impuestos rebasaran el 10%, pues sabían que cuando los impuestos estaban por encima de ese valor, la gente se sublevaría. Hoy en Colombia, las empresas pagan más del 72% de sus utilidades y las personas del común, cuando se suman los pagos de los impuestos directos e indirectos, están tributando por encima del 40%.

Continuando con la creación del maligno, encarnado en la creación del Estado, en (Lucas 4:5-8); comenta: Jesús se fue solo a orar al desierto y que el diablo lo tienta y le ofrece gobernar sobre todos los pueblos del mundo, ya que le fueron entregados, y se los dará, únicamente si se arrodilla ante él; Jesús sabiendo que su reino está en los cielos y no en la tierra, los rechaza y le dice al diablo “La escritura dice: Adorarás al señor tu Dios y sólo a él servirás”. Aquí el diablo por confesión, dice que todos los reinos (Estados) le fueron otorgados y se los da a quien él desea. El Papa emérito Benedicto XVI, en su libro Jesús de Nazaret, explica este hecho de manera magistral; cito literalmente: “El tentador no es tan burdo, como para proponernos adorar directamente al diablo, sólo nos propone decidirnos a vivir en un mundo planificado y organizado…

El mismo Ratzinger dice que la iglesia se distorsionó, cuando se convirtió en la religión oficial del Estado. Así que amigos lectores, por favor no confundan a la Iglesia Católica con las enseñanzas de Jesús de Nazaret, el cual, para todo propósito, pregonó las ideas de la libertad y el libre albedrío; luchó en contra del gobierno totalitario de la época, clamó por la liberación de los esclavos y creó un reino, por fuera de este mundo, donde todos los seres humanos somos iguales.

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Carlos Andres Echavarria Blandon

Ingeniero Civil de la Universidad Nacional de Colombia y Especialista en Gestión para el Desarrollo Empresarial de la Universidad Santo Tomás. Empresario y asesor de diversas compañías nacionales; con experiencia en administración y desarrollo de las instituciones.

De tendencia libertaria minarquista, influenciado por la Escuela Austriaca de Economía. Apasionado por la historia, y que considera que el crecimiento de las naciones se basa en la libertad individual y el ahorro que impulsa el proceso creativo de las personas; permitiendo un bienestar general.

Detractor de las doctrinas que restringen las libertades individuales y opositor de los Estados que quieren intervenir en todos los aspectos de los seres humanos por fuera de sus únicas dos responsabilidades: seguridad y justicia. Desea transmitir las bondades del capitalismo sobre cualquier otra ideología planteada hasta la fecha, donde el mercado libre ha sido la verdadera máquina diseñada para sacar personas de la pobreza.

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