EL PROBLEMA DEL EDUCACIONISMO

¿Desde cuándo la educación es la solución de todos los problemas? Ciertamente, el mero sentido común ya nos debe estar gritando un tajante NO como respuesta. Pero, hoy día vemos al gobierno y a un número impresionante de personas, aferrados a esa creencia ciega.

Comencemos con las tediosas aclaraciones, para zanjar de entrada a los limitados de mente que, seguramente, se sentirán aludidos. No estoy sugiriendo de ninguna manera, que asignar presupuesto a la educación sea un desperdicio de recursos y, mucho menos, que se deba suprimir en su totalidad la inversión del Estado en educación.

Lo que pretendo es hacer un llamado a la reflexión y fijar la vista a este problema que se nos está saliendo de las manos, ya que afecta temas como las finanzas públicas, el desarrollo económico, el bienestar mental de los ciudadanos, e incluso, a la mismísima democracia. Dejando esto claro, comencemos.

UN DIOS LLAMADO EDUCACIÓN PÚBLICA

Pocos temas causan tanto escozor en la opinión popular como la educación pública. Es delirante –en su definición patológica– el nivel de endiosamiento que este tema posee. Sólo por el simple hecho de sugerir, aun con muy buenas intenciones, ciertos errores del sistema educativo público, lo volverá víctima de un escrache en todas sus redes sociales; además del señalamiento de ser un “acólito de Uribe”, y los infaltables improperios para ofenderlo a usted y a su progenitora. 

Pero ¿de dónde tanta sobreprotección y agresividad? Las razones son múltiples, pero hay una que sobre sale entre todas: es el discurso del Fundamentalismo de Estadogrosso modo, se ha repetido hasta el mismísimo hartazgo que: la educación es un derecho fundamental y también el motor del desarrollo social de un país; por ende, debe ser el Estado el que debe velar por su prestación.

¿Le suena familiar verdad? Seguramente si; lo malo –de este grandilocuente discurso– es que resulta ser una verdad a medias o, más exactamente, una promesa vacía de bienaventuranza. La lógica te la ponen simple; si estudias, ganarás más dinero porque tu perfil es más apto y habrá mejores puestos de trabajo. En la mente de la persona queda que, la educación, es igual a progreso económico.

Y puesto así, tiene lógica ¿cierto? Pero no, a eso le hace falta un gran pedazo. Existe sólo una condición para generar verdadero progreso económico individual y es: saber satisfacer las necesidades del prójimo. Estudiar una carrera no basta; el profesional debe reconocer esta realidad y actuar en consecuencia para soportar los desafíos del mercado. Si no lo hace, puede tener cualquier título universitario, pero no se le cumplirá esa promesa de educación = a progreso económico.

La pregunta que queda es ¿La educación pública está estructurada para preparar a los futuros profesionales a la vida laboral? Claramente NO; y ese fue el error que señalé en un debate y, obviamente, ello me hizo “merecedor” de todos esos improperios. Lastimosamente esto no acaba aquí; esta fe ciega, degenera en otro problema colosal llamado…

EL EJÉRCITO DE PROFESIONALES FRUSTRADOS

Los debates no han sido pocos, sobre todo, con esta nueva ola de influencers millonarios que, sin tener mayores estudios, se compran camionetas de 300 millones de pesos. Mientras que, un Administrador de empresas con Especialización, tendría que endeudarse casi de por vida para comprarse un apartamento de 70 mts2; si consigue un empleo que lo permita, claro está.

“¡Injusticia!” Alegan unos de forma discriminatoria hacia los influencers “¡La culpa es del capitalismo!” Afirman los totalitarios liberticidas y socialistas. Lo cierto es que, simplemente, se estalló la cruda verdad sobre la promesa del progreso económico y el “motor del cambio social”. Dándose cuenta, muy tarde, que si lo que querían era ganar mucho dinero, lo mejor era entender el mercado y usufructuar los servicios que prestan para satisfacer muy bien las necesidades del prójimo –como hacen los influencers en el sector del entretenimiento–.

La frustración se intensifica, cuando descubren que vivimos en un país totalmente agresivo con las empresas, que son la fuente principal de empleo. Ello destruye muchas plazas, creando un escenario desastroso para el trabajador porque la competencia es muy agresiva. Junta una desbordante oferta laboral y una demanda laboral en mínimos necesarios, y te sale la receta perfecta para el desempleo y la pobreza. Pero el drama no acaba ahí.

UN BARRIL SIN FONDO

El discurso de vender “educación gratuita” es más fácil que la tabla del uno. Ya deben sospechar el porqué, pero lo diré de todas formas. Si tienes a un gran grupo poblacional que cree ciegamente que la educación es el final de todos los males, y eres un político sin escrúpulo –disculpen el pleonasmo–, pues te paras de frente de esa población y cual candidato a la personería estudiantil, prometes jeans days todos los viernes, una piscina y, por supuesto, “educación gratuita”.

Pero de gratuita nada

La educación desde el 2018 es el rubro con más recursos del Presupuesto General de la Nación. En dicho año, tuvo un presupuesto anual de $COP 33,9 billones, mientras que en el 2019 fue de $COP 41,4 billones. Siguiendo con el 2020, se fijó en $COP 44,2 billones, y para el presente año, quedó en $COP 47,3 billones. Sumando, desde el 2018 hasta la fecha, la educación “gratuita” le ha costado a los contribuyentes la cifra de $COP 166,8 Billones de pesos ¿Adivinen de dónde sale el dinero?

Así es: impuestos, deuda pública e impresión de moneda. Lo que aumenta el costo de vida gracias a intentar sostener un gasto tan grande, en un país tan poco desarrollado como Colombia. Y es ahí donde el castigo continúa; muchas personas ven que haberse matado cinco años, más una cantidad de dinero considerable, no sólo no mejora su calidad de vida, sino que ahora son víctimas de ese Estado predatorio.

EN CONCLUSIÓN

No es falso que existe una relación entre el nivel educativo y el salario devengado; pero, a nivel psicológico, social y estatal se está asumiendo como una relación directa, lo cual es un gran error. La relación entre las variables es indirecta y pasa, les guste o no a los populistas, por los mecanismos del mercado.

Entender esta realidad, permite estructurar un sistema educativo que, en principio, prepare a los estudiantes a la vida laboral con los conocimientos necesarios para enfrentar los desafíos; y segundo, abraza la eficiencia como principio rector de las finanzas para no generar traumatismos serios en las cuentas del Estado, evitando así, presionarlo para subir las cargas impositivas.

CarlosNM
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