¡VAMOS A RESCATAR AL PAÍS!

Se completan dos semanas de marchas, revueltas, saqueos y disturbios en los cuales el gobierno central, a manos del Presidente Iván Duque, brilla por su ausencia y así se desvanecen las esperanzas de que un candidato de “derecha” tenga alguna posibilidad de llegar a la Casa de Nariño en el 2022.

INICIOS DE LA NUEVA VERSIÓN DEL DESASTRE

Ante la avalancha de socialismo que se vivió en el subcontinente en la primera década del 2000, gracias a los dólares que llegaban desde Venezuela que dispersó la ideología del Foro de São Paulo como pólvora seca, países como BoliviaEcuadorArgentina y Brasil, formaron parte del llamado Socialismo del Siglo XXI; si sumamos a UruguayPerú,Paraguay y Chile, que tuvieron presidentes afines a esa ideología, pero que no ingresaron de lleno a formar parte del club, podemos decir que solamente Colombia detuvo al socialismo y todo se debió a un solo hecho: la llegada al poder de Álvaro Uribe Vélez.

En una época en donde los commodities disfrutaban de sus máximos históricos, los gobiernos socialistas se dedicaron a hacer populismo puro y duro, creando un sinfín de beneficios para con ello tener a sus ciudadanos contentos dentro del llamado Estado de bienestar socialista; por otro lado, Colombia estaba intentando minimizar un problema de muchas décadas que tenía al país al borde del desastre con las guerrillas y los paramilitares, quienes con el dinero del narcotráfico, habían formado ejércitos y repúblicas independientes en donde la fuerza pública no tenía acceso y el poder era absoluto para los jefes guerrilleros o los líderes paramilitares.

LA DISTORSIÓN DE LA REALIDAD: UNA VIEJA ESTRATEGIA QUE DA RESULTADOS

Luego de los éxitos de la administración Uribe para el año 2010, los cuales no pueden ser debatidos por los más férreos opositores y sin importar los miles de errores que haya cometido durante su gobierno, el país decide seguir con ese rumbo, eligiendo al sucesor natural de Uribe: su Ministro de Defensa Juan Manuel Santos, quien el mismo 7 de agosto de 2010 traicionó, no sólo a Uribe, sino a todos los que votaron él, cambiando radicalmente el accionar para el cual fue elegido.

La izquierda astuta como un zorro, seguía vendiendo el mandato del presidente Santos como una continuación de Uribe, quien era considerado un presidente de “derecha” y le ponen el apellido de Neoliberal para darle una mayor connotación negativa, manifestando un claro desconocimiento de lo que significan ambos términos para el público en general.

Durante ocho años, Juan Manuel Santos creó el caldo de cultivo para la entrada triunfal del Socialismo del Siglo XXI a Colombia, empleando una palabra que fue distorsionada hasta la saciedad: “paz”. Con ella, Santos consiguió el mayor logro que un mandatario puede tener, el cual es la continuación de sus políticas, aunque ya no esté en el poder.

Todas las acciones del Presidente Santos fueron encaminadas para permear los demás poderes públicos, utilizando las mieles de la bonanza petrolera que llegó de lleno en su mandato, teniendo la mezcla perfecta de máximos precios con mayor nivel de producción del país. Los poderes legislativo y judicial se convirtieron en apéndices del ejecutivo, y llegó al descaro de crear una Justicia Paralela a la orden de los victimarios; eso sí, todo blindado por las altas cortes y los organismos internacionales, a quienes no les importó que se pasara por encima de la voluntad popular que no reconocieron la validez de los Acuerdos de La Habana cuando en el plebiscito convocado para tal fin, se depositó un claro y rotundo NO.

UNA ÚLTIMA BARRERA

Ante la debacle de las medidas de Santos y el rumbo que estaba tomando el país, vuelve al rescate el “muro de contención”: Uribe, quien gracias a su popularidad hace que los colombianos elijan como Presidente a un miembro de su partido, un desconocido joven político llamado Iván Duque Márquez, quien en su campaña para la Presidencia, se mostraba como el máximo opositor al gobierno de Juan Manuel Santos y a los Acuerdos de La Habana, pero que al tomar inmediatamente la banda presidencial, se le olvidaron todas esas promesas y el país parece estar viviendo de pleno un gobierno de Santos II o el llamado “gobierno de transición” del que se trataba en los Acuerdos de La Habana para que el socialismo se tomara el poder en Colombia.

LO QUE NO LOGRÓ LA GUERRILLA, DUQUE LO HIZO EN POCOS MESES

Las malas decisiones que se adoptaron por los dos gobernantes que Uribe ayudo a subir al poder, destruyeron su reputación y actualmente es un lastre para todos los que están a su alrededor. Incluso le hizo un mal muy grande a la “derecha” de Colombia, ya que se dejó meter en el juego de la izquierda en donde ser de derecha es ser uribista o pensar como Uribe. Ningún político comprendió las bases ideológicas sobre las que reposa ese lado del espectro político (no serán presentadas en este artículo) y simplemente tomaron la decisión facilista de cubrirse bajo la estela del expresidente, quien hoy con sus declaraciones, propone medidas progresistas que no difieren mucho de las presentadas por los partidos de la izquierda moderada, cayendo dentro de la categoría de socialdemócrata que sólo pretende aumentar el Estado de Bienestar, convirtiendo al Centro Democrático en el partido más a la “derecha” de los partidos de izquierda que tenemos en Colombia.

¿MURIÓ LA DERECHA?

Esa apatía por no comprender el significado de ser de derecha, en donde a los políticos les dio miedo defender al capitalismo y al libre mercado, combinado con una posición poco fuerte en los ámbitos de la seguridad y justicia, dejó a esos personajes en un limbo que no saben cómo salir de él. Ante la falta de ideas para presentar una verdadera posición, simplemente acuden al colectivismo de proponer subsidios, auxilios, impuestos progresivos, o en dos palabras: más Estado. No se distinguen las ideas de los candidatos de derecha de los candidatos de izquierda ¡TODOS SON SOCIALISTAS! en una mayor o menor escala.

Fiel a su discurso, hoy la izquierda más extrema del país sigue diciendo que Duque representa a la “ultraderecha neoliberal”, que Uribe está al nivel del fascismo, (no saben que los fascistas eran de izquierda), y que el modelo capitalista en el cual vivimos, es el responsable del colapso del país. Nada más alejado de la realidad, y sólo con ver las políticas implementadas desde Álvaro Uribe, todas han sido de corte socialista, lo que destruiría la falacia de los hoy manifestantes –pero nadie quiere dar esa batalla en el campo de las ideas –.

UN “PROCER” QUE SALE AL RESCATE

Gustavo Petro, perdedor en la contienda del 2018, dijo en su discurso de aceptación de la derrota que comenzaba inmediatamente su campaña para llegar al poder en el 2022 y que se basaría en la movilización ciudadana; así lo hizo, y durante los primeros meses de gobierno de la administración Duque, se tenía en promedio una marcha semanal, hasta que el COVID-19 llegó y contuvo la situación, pero hoy con una desconexión total de la realidad del país, se presentó una Reforma Tributaria para sacarle aún más recursos a los bolsillos vacíos de los colombianos, lo cual reactivó esa forma de lucha, y bajo ese modelo desestabilizar e incendiar todo a su paso, de modo que Gustavo Petro emerja entre las llamas como el mesías que nos salvará de la misma situación que él creo.

Mientras tanto, un presidente tibio y sin carácter sentado en la Casa de Nariño, con su inactividad, está entregando en bandeja de plata el país al mentor de Hugo Chávez.

¡DESPIERTA COLOMBIA!

Un cargo de poder como lo es la Presidencia de un país, no debe ser asumido por una persona que no tenga la capacidad de tomar decisiones y de afrontar las consecuencias de sus actos, mucho menos por un traidor a las banderas sobre las cuales fue electo; por esa razón, el Presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, es indigno de su cargo y es hoy el principal jefe de campaña para que Petro llegue al poder de una forma democrática en el 2022, o si la situación se agrava, mucho antes.

Aún estamos a tiempo, y los ciudadanos que queremos vivir en un país libre y alejados de la doctrina más asesina de la historia en manos de un ególatra con ínfulas de dictador, como lo es Gustavo Petro, debemos levantar nuestra voz, no para apoyar al presidente Duque, quien demostró hasta la saciedad que no es competente; sino para alzar las banderas de la vida, las banderas del libre mercado, las banderas de la propiedad privada, y en general, las banderas de la libertad que lleven por primera vez a Colombia por el camino del desarrollo, al cual se llega mediante el capitalismo realen donde el Estado y la economía están separados, y en donde el primero, es el responsable de proteger los tres derechos inalienables de un individuo.

Carlos Andres Echavarria Blandon
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Carlos Andres Echavarria Blandon
Ingeniero Civil de la Universidad Nacional de Colombia y Especialista en Gestión para el Desarrollo Empresarial de la Universidad Santo Tomás. Empresario y asesor de diversas compañías nacionales; con experiencia en administración y desarrollo de las instituciones. De tendencia libertaria minarquista, influenciado por la Escuela Austriaca de Economía. Apasionado por la historia, y que considera que el crecimiento de las naciones se basa en la libertad individual y el ahorro que impulsa el proceso creativo de las personas; permitiendo un bienestar general. Detractor de las doctrinas que restringen las libertades individuales y opositor de los Estados que quieren intervenir en todos los aspectos de los seres humanos por fuera de sus únicas dos responsabilidades: seguridad y justicia. Desea transmitir las bondades del capitalismo sobre cualquier otra ideología planteada hasta la fecha, donde el mercado libre ha sido la verdadera máquina diseñada para sacar personas de la pobreza.
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