BARRANQUILLA Y SU REY MIDAS INVERSO

Es conocido por todos, la historia de aquel rey mitológico con el poder de convertir en oro todo lo que tocase. Una narración con una moraleja importante sobre la avaricia y el cuidado al pedir deseos. No obstante, apegado al realismo mágico colombiano, existe en Barranquilla un “rey” que goza del mismo poder, pero con el efecto contrario: volver basura todo lo que toca.

Hablo directamente de Transmetro: el “sistema de transporte masivo” de la ciudad de Barranquilla, o para el resto del país: “el Transmilenio de Barranquilla”. Una bestia elefantiásica –coronada a la fuerza como el rey del transporte urbano por los fundamentalistas de Estado– que, incluso previo a su puesta en operación, ha destruido cuanta empresa tenga el infortunio de tocar –directa o indirectamente–.

Pero antes de abordar el eje del problema, hay que…

ACLARAR UNAS COSAS

Lo primero es reseñar que Transmetro es una empresa “mixta” o “público-privada”. Pero esta característica NO la categoriza como una empresa naciente o desarrollada en un mercado libre, o siquiera en un mercado privado. En Colombia, el transporte masivo es un “servicio público esencial” con todo el desarrollo legal que eso implica. De ahí que la trate como hija del fundamentalismo de Estado colombianoesos obsesivos, dogmáticos y aciagos creyentes de que el Estado debe ser “el alfa y el omega” de toda la sociedad.

Otro punto, pero en la misma línea, es que dicha empresa goza de un monopolio de facto sobre el transporte masivo urbano en la ciudad. Aunque todavía el sistema coexiste con algunas empresas del antiguo sistema –mucho más privado–, estas nunca van a poder competir contra el Rey Midas inverso.

Este es el juego de los Char

El otro punto es la responsabilidad del grupo político Char en toda esta problemática. Se debe sobreentender que, en todo lo que diga, corresponde incluirse a este grupo político como parte de los responsables del desastre en el que Transmetro se convirtió. Pero no voy a redundar nombrándolos en cada instancia, para que la lectura sea amena.

Listo este punto, comencemos…

UN MAL INICIO

Transmetro comenzó fuertemente con el pie izquierdo en la ciudad. Desde su –penosa– inauguración en el año 2011, inicio con un déficit financiero importante; además de otras falencias logísticas, estructurales y administrativas. En palabras propias del entonces gerente, el señor Manuel Fernández (Fuente AQUÍ):

El tema de la parálisis del sistema no se debe sólo a requerimientos de recursos. Hay un factor muy importante, y es que el sistema está incompleto porque no tiene los buses suficientes. Tenemos menos de la mitad de los que se requieren y una competencia muy fuerte frente al transporte público convencional. Si esa competencia no se reduce, y no se traen los buses, el sistema nunca se equilibraría, y los recursos que se necesitarían inyectar serían casi que infinitos.

Manuel Fernández | Exgerente de Transmetro

Así es querido lector, desde el año No. 1 de funcionamiento, ya Transmetro amenazaba con una parálisis por los mismos problemas que hoy lo acosan. Lo peor de todo –y que lo resalto en la declaración– es que, en ese momento, comenzó una persecución impresionante contra esa “competencia” por ser la “causante” del “desequilibrio” del sistema. Hoy, casi diez años después –y por supuesto, con la casi extinsión de esa competencia– el resultado es el mismo: un sistema cuasi inservible, que subsiste en una agonía financiera constante y que nos ha costado mucho a los barranquilleros.

PERO… ¿Y CUAL FUE EL PRECIO A PAGAR?

Para tratar este tema, se requiere de dos ópticas que, de manera simple, darán una visión completa del mal negocio que ha sido Transmetro. De primero vamos con la más simple:

La directa

Aquí hablo de los usuarios –obligados– a usar el pésimo servicio que es ¡más caro! que su competencia, por el mismo trayecto. También están todas las empresas privadas que prestan directa o indirectamente servicio a Transmetro, y a las que se les paga con grandes retrasos. Otros son los empleados, con quejas constantes en demoras en los sueldos, al punto de entrar en un paro similar a lo que fue el paro de conductores (Fuente AQUÍ).

E incluso, las propias empresas privadas encargadas de la concesión, porque según las cifras mostradas, el déficit está cerca de los 30 mil millones de pesos; además de quedar la caja en saldo cero, lo cual causó la parálisis del pasado 15 de junio.

La indirecta

Aunque es más difícil de cuantificar, todos los barranquilleros sabemos la destrucción empresarial que trajo Transmetro desde su construcción; más aún si, concretamente, señalamos al tramo entre la calle 36 (Paseo Bolívar) y la calle 72 sobre toda la carrera 46 (Olaya Herrara), el Transmetro es reconocido como el gran genocida de las empresas locales.

Ese sector era popular por su gran movimiento comercial, que iba desde empresas de servicios eléctricos (venta de transformadores y cables de alta tensión), hasta peluquerías, panaderías y veterinarias. Hoy, de eso solamente quedan edificios abandonados, mal atendidos o de uso específico de empresas que no requieren atención directa al cliente. Y si hablamos de las pocas viviendas que había, estas sufrieron una fuerte devaluación por lo complejo de encontrar parqueaderos; además de los largos tramos desolados y, como una cruel ironía, lo complejo de acceder con transporte público.

EL FRACASO COMO RECETA

Antes de hacer una merecida mención a todos los políticos parásitos que salieron a criticar esta última parálisis de Transmetro, quiero resumir en una pequeña lista el porqué fracasaron y fracasarán, no sólo el que se está tratando, sino todos los otros sistemas de transporte masivo similares que hay en Colombia:

  1. Pésima comprensión del mercado: No hacer ni medio estudio de mercado sobre las demandas de los usuarios y, muy por el contrario, la imposición de rutas no deseadas o inservibles en la práctica.
  2. Obtusa visión “buenista”: Creer que por un papel –llámese ley o norma– el sostenimiento del sistema está garantizado. De ahí que los llame fundamentalistas de Estado.
  3. Pésima gestión administrativa: Sin meter la corrupción, la administración de estos sistemas no son las más optimas; el operar siempre por debajo del punto de equilibrio, es un arte que tienen dominado a nivel de doctorado.
  4. Pésima administración por parte del gobierno local: Aunque aclaré al principio este tema, aquí se hace obligatoria la mención al penoso manejo –por acción u omisión– que han hecho… Y, por último, pero no menos importante…
  5. No reconocimiento de los errores: Para el caso particular de Barranquilla, intentar “buscar salidas concertadas”, “construir soluciones grupales” o, como tuve la desgracia de leer, “dejar de pensar en Transmetro como un negocio”, forman parte de la retórica negacionista ante el desastre de magnitudes apocalípticas en el que se convirtió este tema, y que, en vez de incentivar soluciones reales, ayuda a que esta avalancha crezca más y más.

Sobre este último punto, profundizo…

Echar marcha atrás en este momento es una decisión totalmente difícil, pero inevitablemente necesaria. La razones son claras: no es conveniente, en este escenario de crisis, dar un salvamento de 30 mil millones de pesos a una empresa que, a la vuelta de un año, volverá al déficit. Es más, aún teniendo la garantía que no volverá a una crisis, esos recursos tienen mejores usos en materia social.

La otra, es que existe un sector privado totalmente dispuesto a solventar esta problemática sin exigir ni medio centavo al gobierno para su funcionamiento. Es más, ellos fueron los salvadores del día porque solucionaron la crisis del transporte a los usuarios durante el paro. Pero esto no pasará, porque la politiquería lo necesita para su discurso barato de “demostrar un Estado presente”–aunque literalmente, no se preste el servicio–, o se caiga en la deshonestidad intelectual de decir que: “el Transmetro no debe ser visto como negocio para solucionar el problema”, pese a que la evidencia empírica deja en claro que sí lo es y, más que eso, demuestra que es un modelo FRACASADO.

Para culminar, le dejo una pregunta de reflexión: Si mañana el gobierno –nacional o local– da los recursos para salvar a este Rey Midas inverso ¿De quién creen que sacarán esos recursos?

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Carlos Noriega

Administrador de empresas con ocho años de experiencia en formulación y ejecución de proyectos productivos de capital privado, público y mixto

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