LA LIBERTAD ES COMO LA VIDA, SIEMPRE SE ABRE Y SE ABRIRÁ PASO

Una tiranía es cualquier sistema político –sea una monarquía absoluta, o el fascismo o el comunismo– que no reconoce los derechos individuales –los cuales, necesariamente, incluyen los derechos de propiedad–. El derrocar un sistema político por la fuerza sólo está justificado cuando va dirigido contra una tiranía: es un acto de defensa propia contra los que gobiernan por la fuerza. Un ejemplo de esto es la Revolución Norteamericana.

Ayn Rand | “From a Symposium”, Return of the Primitive: The Anti-Industrial Revolution.

La libertad es el permiso que tiene todo individuo para vivir acorde a su naturaleza, llevando a cabo todas aquellas acciones físicas y mentales que le permitan mantener su vida. La libertad es lo que distingue al hombre independiente del animal de sacrificio o del esclavo.

Un hombre dispuesto a vivir por sus propios medios y no a costa de otros, necesita ejercer su libertad para pensar, elegir, expresarse, asociarse y producir. Debe ser libre de toda coerción física o psicológica que le restrinja su plena capacidad para llevar a cabo las acciones apropiadas para su supervivencia.

Sin embargo, no todos comprenden el principio, el significado y el alcance del derecho a la libertad. Y el peligro de esta ignorancia consiste en que transforma a gente inocente en carne de cañón de mensajes que se han venido disparando durante largo tiempo. Mensajes que les han hecho creer que actuar libremente, aún respetando ese mismo derecho en los demás, los transforma en delincuentes.

¿DELINCUENTES? ¿POR QUÉ?

Porque al ejercer su derecho, están violando alguna ley que previamente anuló tal derecho; una ley que el gobierno dispuso bajo la retórica del “bien común”.

Con culpa o sin culpa, consciente o inconscientemente, lo cierto es que de algún modo, la libertad ha logrado abrirse paso y los hombres han encontrado la manera de saltar las vallas que las tiranías han intentado imponerle. En los peores casos, con numerosas vidas perdidas en el intento.

En momentos de tiranía e injusticia, cuando la ley oprime al pueblo, el forajido (the outlaw) toma su lugar en la historia”, es la frase con la que inicia la película Robin Hood, de Ridley Scott.

La historia demuestra que siempre que ha habido violaciones a la libertad, se han generado, paralelamente, caminos para contrarrestarlas. Por ejemplo, toda prohibición o restricción legal al porte, compra o consumo de determinados productos (armas, alcohol, drogas, dólares, entre otros); a la libertad de comercio, a la libre circulación de las personas dentro y fuera del país, a la libre expresión y a la libre contratación; o toda imposición, como cargas impositivas y aranceles comerciales, han tenido siempre una respuesta equivalente del lado opuesto a la ley, en forma de contrabando, inmigración y emigración ilegal, evasión impositiva, entre otros.

Algunos de estos “delitos” son cometidos por hombres honestos. Otros, son cometidos por Al Capones que ganan millones mediante el tráfico ilegal y acuerdos con los mismísimos funcionarios públicos.

Para un sistema que no respeta la libertad, quienes se rebelan son delincuentes: el anticastrista que escapa de Cuba hacia Miami; la somalí Ayaan Hirsi Ali, que huye del Islam y critica duramente sus ideales y prácticas; el argentino que evita entregar más del 60% de su tiempo, su esfuerzo y su productividad al Estado; el contrabandista que esconde del funcionario de la aduana, el iPhone que acaba de comprar en el exterior con sus ahorros; entre otros.

Presten atención a qué tipo de persona un gobierno acusa de delincuente, porque les va a decir mucho más acerca de la naturaleza de ese gobierno que del propio acusado. Echen una mirada a sus cárceles. Si dentro de ellas ven asesinos y violadores, quiere decir que, al menos, la justicia funciona bien. Pero si ven hombres y mujeres que han hablado en contra del gobierno, o que han tratado de ejercer su libertad, entonces pueden estar seguros de que están frente a un sistema perverso e inmoral. “Denme libertad, o denme muerte”, dijo Patrick Henry.

EL CASO CUBA

Cuba es el mejor ejemplo de que la libertad continuará escapándose. Un país donde sus habitantes arriesgan sus vidas en precarias balsas, en tablas de surf, en el fuselaje de un avión o en una caja de DHL, buscando el camino hacia la libertad. Estos son los “delincuentes” y “gusanos”, de acuerdo a la tiranía cubana.

Se calcula que desde que Fidel Castro y su gobierno tomaron el poder en 1959, hasta el año 2008, han muerto tratando de escapar del “paraíso”, cerca de 150 mil cubanos, sin contar los desaparecidos que no quedaron registrados en ninguna lista.

Claramente para los más de tres millones de exiliados que sobrevivieron y los que desafortunadamente no lo lograron, la libertad valía el riesgo.

PARA FINALIZAR, BREVE CARTA A LOS TIRANOS QUE GOBIERNAN LATINOAMÉRICA

A partir de ahora, las cosas por su nombre.

Ustedes que osan decirnos cómo debemos vivir nuestras vidas, ustedes que pisotean nuestra libertad cada día desde la seguridad de su trono, llámense a sí mismos gusanos y delincuentes.

Nosotros, quienes sólo ejercemos nuestra derecho a la libertad, sin pisotear a nadie desde el riesgo que implica la misma, aceptamos que nos llamen ilegales, porque es cierto que vivimos fuera de la ley: de esas leyes perversas y despóticas que ustedes crean basadas en una mentira.

Pero, no aceptamos ser llamados gusanos ni delincuentes. Esos adjetivos les corresponden a ustedes.

Sepan, por último, que siguiendo las enseñanzas de Mahatma Gandhi –quien dijo que cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer–, seguiremos rebelándonos.

La libertad, al igual que la vida, continuará abriéndose paso… Siempre.

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María Marty

Licenciada en Comunicación Social de la Universidad del Salvador (Buenos Aires, Argentina). Escritora, ensayista y guionista; fue columnista del diario digital latinoamericano PanAm Post y del programa de radio Informe Económico (de Roberto Cachanosky).

Actualmente, se desempeña como CEO del Ayn Rand Center Latin America: organización independiente que tiene como misión fomentar una mayor conciencia, comprensión y aceptación de la filosofía objetivista en América Latina.

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