TOMAR INCAUTOS CON UNA REFORMA AGRARIA: VIEJA ESTRATEGIA DEL COMUNISMO ENCARNADA HOY EN PETRO

Desde que los primeros hombres dejaron de ser nómadas para asentarse y desarrollar la agricultura y la ganadería como base de su alimentación, la disputa por la posesión de las mejores tierras ha estado presente. Con el crecimiento de la población, la cantidad de terrenos fértiles comienza a ser cada vez más reducida y, con el desarrollo del comercio, las personas tienen la oportunidad de intercambiar productos y así generar una cadena de valor, en donde, los más capaces y que mejor se desempeñan, comienzan a obtener dinero traducido en la compra de terrenos, aumentando así, la extensión de sus propiedades; por otro lado, las personas que no pudieron poner a producirlos, les tocó venderlos, y allí, empieza un problema que a la fecha no se ha solucionado: el ODIO hacia los exitosos que poseen grandes extensiones de tierra –puesto que, refleja el propio fracaso de muchos–.

No se niega en ningún momento que durante varios milenios, incluso hoy en día, los poderosos en armas, expropiaron a los legítimos poseedores para usufructuar y tener rentas de lo que no les pertenece. Los reyes, la nobleza, la iglesia católica, y hoy el Estado o cualquier grupo armado por fuera de la ley, han buscado arrebatar por la fuerza la posesión de tierras o extorsionar a sus propietarios bajo la excusa de brindar protección a las personas que habitan esos sitios, o simplemente, “garantizar” el reino de Dios a los fieles creyentes.

Para dejarlo muy claro, los comportamientos ilegales con el propósito de obtener tierras, deben ser castigados duramente por las leyes de cada país y retornar la propiedad a sus legítimos propietarios o, al menos, darles una compensación cuando los “nuevos” poseedores las hayan adquirido de buena fe y siguiendo las normatividades vigentes.

LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Uno de los grandes detonantes que terminó con los eventos que dieron por concluida la monarquía en Francia, fue que los nobles y grandes terratenientes no pagaban impuestos y se servían de la mano de obra de miles de empleados para tener productivas sus tierras.

Francia, a finales del siglo XVIII, estaba sumida en una crisis económica mayúscula, debido al apoyo que el rey francés le dio a los americanos para alcanzar la Independencia de los Estados Unidos, la cual financió a punta de deuda, lo que desembocó en una inflación que llevó a que más del 80% de los ingresos de los franceses promedio fueran destinados sólo para acceder a la compra de pan.

Esa escasez fue bien explotada por los nobles que estaban en contra del establecimiento monárquico, y consiguió el apoyo de las masas bajo la promesa de quitarle las tierras a los nobles y dárselas a los que la trabajaban.

Como consecuencia de ese apoyo recibido, nació la República en Francia, la cual, tomó la vida de más de 20.000 nobles que pasaron por la guillotina y los franceses que apoyaron esas causas no recibieron las anheladas tierras. Solo un dictador pudo poner fin a esa orgía de sangre y desastre en el país galo.

LENIN Y LA REVOLUCIÓN RUSA

Vladimir Ilich Uliánov conocía perfectamente de la necesidad de contar con una masa de personas que se le sumara a su proyecto y encontró una debilidad en la monarquía de los Románov, el trato que le daba a los campesinos y las grandes extensiones de territorio que poseían los grandes nobles de la corte zarista.

Muchas causas se incorporaron para que la revolución tuviera éxito en ese octubre de 1917. Una de ellas, fue el apoyo recibido desde las personas de los campos, con el fin de ser poseedores legítimos de las tierras y otros se adhirieron con la intención de quedarse con parte de los terrenos que se les iban a expropiar a los nobles. No contaban con que el proyecto socialista, no tiene dentro de sus intenciones permitir la propiedad privada.

Bajo la dictadura de Lenin –y luego la de Stalin–, los campesinos rusos no obtuvieron sus títulos de propiedad, sino que además en la Reforma Agraria implantada por Iósif Stalin en 1932 y 1933, generó dos grandes hambrunas que combinadas mataron por inanición entre 15 y 25 millones de rusos.

MAO TSE-TUNG Y LA REVOLUCIÓN CHINA

Mao fue otro que se acercó a los campesinos y se hizo pasar por uno de ellos por nacer en una provincia agrícola, aunque su padre era una persona de gran reputación de la zona y su prole lo que menos vivió fueron las penurias de los trabajadores de la tierra.

Después de la caída de la dinastía que gobernaba a China, se desató una guerra civil que duró por casi 30 años y bajo la promesa de “devolver” las tierras a las personas que la trabajaban, Mao pudo ganar la batalla y convertirse en el “amado líder”.

Al igual que en Rusia, el socialismo de Mao, tampoco tenía pensado en permitir la propiedad privada entre sus habitantes, lo que conllevó nuevamente a que los campesinos más pobres fueran utilizados otra vez.

La historia se repite, Mao realizó una reforma agraria dentro del plan de gobierno llamado El Gran Salto Adelante, en donde más de 50 millones de chinos mueren de hambre entre 1958 y 1962.

CASTRO Y LA REVOLUCIÓN CUBANA

Una rica isla de América Latina cae ante las palabras seductoras de Fidel Hipólito (luego se cambiaría el nombre a Fidel Alejandro), en donde los campesinos, en colaboración de grandes inversionistas americanos, españoles y cubanos, tenía una sinergia para trabajar la tierra y permitir que hubiera caña de azúcar, tabaco, café, entre otros, y uno de los principales hatos ganaderos con más cabezas de animales que habitantes en la isla; pero les dijeron que los grandes terratenientes eran los malos de la historia y que debían quitarles las tierras para dárselas a los campesinos que las trabajaban, y así, tendrían una mayor prosperidad, la cual, hoy 62 años después de ese 1 de enero de 1959 no ha llegado y, como buen país socialista, prohibió la propiedad privada, así que los cubanos no sólo se quedaron sin tierra, también se quedaron sin trabajo y sin comida, y más de 180.000 cubanos han muerto de física hambre en un país que previo a la llegada de los Castro, era el tercero del continente americano en cuanto al mayor ingreso per cápita.

EL CHE Y SU AVENTURA BOLIVIANA

Ernesto Guevara de La Serna quería aplicar la misma receta para tomar adeptos a su causa en Bolivia para llevar a cabo su revolución personal, pero a diferencia de los países previamente mencionados, el presidente y dictador de la época, René Barrientos, había realizado una reforma agraria en donde le dio los títulos de propiedad a todos los campesinos bolivianos; por lo tanto, cuando el “Che” les decía que si se unían a él la tierra sería de todos, ese discurso no caló: ya eran los dueños y no querían distribuir lo que ya les pertenecía en aras de una colectivización. Así que los mismos campesinos lo entregaron a las fuerzas militares para evitar que les fueran a robar lo obtenido como lo había hecho previamente con los cubanos.

GUERRILLAS COLOMBIANAS

Todas las guerrillas de Colombia son de carácter socialista: unas comunistas marxistas-leninistas y otras maoístas, pero el fin es el mismo; tienen como “caballito de batalla” colectivizar la tierra y quitársela a sus legítimos propietarios.

No ha habido negociación entre el Estado colombiano y grupos guerrilleros en donde, una de las principales exigencias sea una reforma agraria, y como común denominador, está en expropiar las tierras a los mal llamados “terratenientes” para dárselas al pueblo que, bajo la doctrina socialista, siempre es colectivización sin propiedad privada.

PETRO Y SUS POLÍTICAS

“Divide y vencerás” esa ha sido una de las máximas en política del senador Gustavo Petro Urrego, usar perfectamente la dicotomía de ellos y nosotros, el pueblo y el anti-pueblo, y los que no están de su lado, están en contra de los valores de los seres humanos. A sabiendas que necesita un caudal electoral, ha abanderado la Reforma Agraria desde antes de convertirse a la civilidad, y es común en sus discursos oírlo hablar de expropiar grandes extensiones de terreno a los grandes industriales del país como Luis Carlos Sarmiento AnguloCarlos Ardila Lülle y los grandes azucareros del Valle del Cauca. Eso sí, nunca habla de expropiar a los mayores terratenientes del país: los indígenas que poseen más de la mitad de toda la tierra productiva del país y que no explotan para generar riqueza –pues sólo son poseedores para la contemplación–, mientras que los industriales previamente mencionados generan miles de empleos y pagan millones en impuestos por sus actividades empresariales.

CONCLUSIÓN

Tomar una necesidad y convertirla en una bandera, es una estrategia vieja que ha dado sus frutos; prometer que se les dará un terreno a personas que sueñan con él, es una seducción en la cual muchos caen, sin darse cuenta de que es un regalo envenenado en donde se arriesga todo, para recibir nada. Con sólo mirar como los regímenes comunistas llegaron al poder, debería quedar muy claro que no cumplirán sus promesas de redistribuir: son mangostas que se quedan con todo y únicamente dejan miseria y muerte a su paso.

Lo más paradójico es que esos líderes populistas con pico de oro, en los que las personas depositan sus esperanzas y se dejan convencer de sus bondades, siempre han sido pequeños burgueses con un tremendo odio por los de su clase. Nunca conocieron lo que era la pobreza, sus padres y ellos mismos pertenecieron a las clases más beneficiadas de la sociedad, pero su discurso es para “proteger y cuidar a los pobres”.

¿Será que los colombianos caerán nuevamente con esa promesa de la “Reforma Agraria” y la redistribución de la tierra que encarna Gustavo Petro?

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Carlos Andres Echavarria Blandon
Ingeniero Civil de la Universidad Nacional de Colombia y Especialista en Gestión para el Desarrollo Empresarial de la Universidad Santo Tomás. Empresario y asesor de diversas compañías nacionales; con experiencia en administración y desarrollo de las instituciones. De tendencia libertaria minarquista, influenciado por la Escuela Austriaca de Economía. Apasionado por la historia, y que considera que el crecimiento de las naciones se basa en la libertad individual y el ahorro que impulsa el proceso creativo de las personas; permitiendo un bienestar general. Detractor de las doctrinas que restringen las libertades individuales y opositor de los Estados que quieren intervenir en todos los aspectos de los seres humanos por fuera de sus únicas dos responsabilidades: seguridad y justicia. Desea transmitir las bondades del capitalismo sobre cualquier otra ideología planteada hasta la fecha, donde el mercado libre ha sido la verdadera máquina diseñada para sacar personas de la pobreza.
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