EL PETROSPLAINING

¡Ustedes no entienden! Lo que en verdad quiso decir es que…”, “Lo que sucede es que él se refiere a…”, “El verdadero mensaje que dice es…”, “No me he explicado bien, lo que Petro realmente intenta decir es…

¿Le parece familiar? De ser así, usted se ha topado con uno de los fenómenos políticos más curiosos de los últimos tiempos: El Petrosplaining. Pero ¿Qué es? ¿Qué características tiene? Y mejor aún ¿Cómo combatirlo? Son las preguntas que trataré de resolver aquí; pero antes, una aclaración.

El término Petrosplaining no es de mi propiedad intelectual o de la de alguno de los otros miembros de El Bastión. Este, lo vi por primera vez en el siguiente tweet de la cuenta @Epifania2021 a la que le adjudico por deducción su autoría.

Con eso dicho, continuemos.

¿QUÉ ES EL PETROSPLAINING?

Aunque no existe una definición sintetizada y generalizada del término, me atrevo a postular la siguiente para facilitar la comprensión de dicho fenómeno:

El Petrosplaining es un neologismo anglófono que define a la reacción desesperada de reinterpretar cualquier afirmación falaz dicha por Gustavo Petro, donde se anexa una justificación rebuscada como forma de excusarlo. Mayoritariamente, el proceso de reinterpretación y excusa se explica de forma condescendiente y grosera y/o con ínfulas de superioridad intelectual.

La importancia de esta definición es que permite el desmembramiento del fenómeno en pequeñas partes, volviéndolo más sencillo y ameno de explicar. Y comienzo con…

Es una reacción desesperada

El Petrosplaining no nace de un proceso de planeación u organización previa, como sí pasa con las propuestas o los discursos. Su naturaleza es cien por ciento aleatoria porque reposa en la probabilidad de que Petro diga una mentira en redes sobre cualquier tema y a cualquier hora –algo bastante común–. Asimismo…

Su epicentro es la información falaz

Podemos entender como información falaz a todo aquel pronunciamiento dicho con total seguridad y que carece de fundamento científico, lógico, filosófico o moral. Un ejemplo perfecto de información falaz es el siguiente:

Sobre este, debo decir que fue totalmente desmentido y, el fenómeno del Petrosplaining, no tuvo los elementos necesarios para efectuarse a plenitud; sin embargo, cuando estos sí se dan…

Saca su mejor herramienta

Como es obvio, no siempre el Senador hace una afirmación tan fácil de controvertir como la anterior, lo que intrínsecamente es un requisito indispensable para que el fenómeno tenga cabida. Condensando, la característica sería así: entre más confusa pueda ser una afirmación falaz, más oportunidad tiene El Petrosplaining de conjugarse alrededor de ella.

Un ejemplo claro es el siguiente:

Si vemos con detenimiento, realmente la afirmación no es clara per se; sobre todo, el término “desestimular”, ya que dice el fin pero no el medio exacto. Ello deja el espacio perfecto para que el fenómeno surja, lo que aprovechó uno de sus lacayos al ver las reacciones negativas causadas:

Y remató:

La intención es clara: reinterpretar con una mirada más amable, el control de capitales que Petro seguramente impondrá de lograr la Presidencia de la República. Una medida totalitaria que obliga –mediante coerción impositiva– reinvertir las ganancias de las empresas.

Esto, va en contra del primer y gran incentivo de la creación de empresas: disfrutar de las ganancias, lo cual termina en mayor informalidad, menor inversión extrajera y, por supuesto, menor desarrollo económico. Pero de eso hablaré en otra columna.

Lo realmente importante es que quede claro el cambiazo del término que apalanca la perspectiva “más amable”. Petro usa “desestimular”: una palabra relacionada con regulación, imposición, refreno y, cuando se usa en el área pública, siempre sinónimo de más impuestos.

Su lacayo, por el contrario, usa “invitar”: una palabra que define el ofrecimiento de una propuesta a un tercero que puede o no aceptar. Como ven, ambas son casi antónimos para el contexto de la conversación, pero la intensión –y su mejor arma– son hacerlas pasar como sinónimos.

Todo sea por el líder

El fin siempre justifica los medios” esta famosa frase, erróneamente adjudicada a Nicolás Maquiavelo, es la razón de ser de todo lo anterior. El ser siempre tendencia en redes y medios es el verdadero fin; ello le garantiza al petrismo y, a su mesiánico líder, la mejor campaña publicitaria para estar presente en cuanta conversación política existente en el país, y lo mejor ¡Le sale gratis!

Cada vez que El Petrosplaining hace presencia es porque lo dicho ha acaparado atención nacional, y eso facilita el capturar a más y más adeptos. Pero ¿Cómo? Pues es simple descarte: son más las personas con la probabilidad de creer en estas falacias por la masificación que alcanza. Asimismo, el mensaje que lo refuta –como esta columna– no tendrá el mismo nivel de impacto y extensión, lo que llegará a menos personas; entonces, Petro sólo tiene que repetir el proceso una y otra vez, hasta tener una masa crítica de votantes rabiosos, indignados y dispuestos a votar por él porque “es el mejor preparado”.

¿CÓMO COMBATIRLO?

Tras comprender mejor este fenómeno se puede intuir fácilmente su peligrosidad, por lo que es imperativo tener claro las formas sólidas para confrontarlo y lograr frenar que gane más adeptos. Lo primero, y más obvio, es que El Petrosplaining nace de información de dudosa calidad o procedencia, ergo, el hecho de contrastar la información y exhibir las fuentes que lo controvierten es el antídoto perfecto; pero, ello no basta.

El nivel de repercusión en medios es literalmente la línea de meta, donde solamente hay dos opciones: 1) la mentira queda masificada y sólo bajo tela de duda –o sea, cumplió el objetivo–, 2) la mentira es expuesta, con todas las repercusiones pertinentes. Para lograr lo segundo es necesario acompañar esa refutación con grandes campañas de masificación, lo cual es muy complicado, pero, les tengo un antecedente el cual imitar:

En días pasados, el Senador sacó un controvertido tweet donde afirmaba que las vacunas no eren efectivas para la variante delta del COVID-19; algo a todas luces irresponsable, pero que buscaba justificar su propuesta de política pública en materia de salud.

De esa comentario, nació y creció una ola de inundación por la irresponsabilidad del mensaje, y no se hicieron esperar las miles de réplicas. Efectivamente, El Petrosplaining surgió como respuesta, pero la avalancha de refutación fue tal que Twitter clasificó dicho tweet como engañoso. Una clara derrota para Petro, porque el daño a su imagen será permanente y parte del discurso de sus contrarios en campaña. 

Este fue el tweet detonante:

Ahora vean aquí El Petrosplaining en acción:

Como conclusión, les digo que nada de esto hubiese sido posible sin la actuación en conjunto de todos aquellos que estamos cansados de las falacias de este señor, y dado este primer gran golpe, es menester seguir contraatacando con dureza.

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Carlos Noriega

Administrador de empresas con ocho años de experiencia en formulación y ejecución de proyectos productivos de capital privado, público y mixto

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