MAQUILLAJE VERDE | Un análisis a las falsas políticas para el medio ambiente

Desde tiempo atrás se ha planteado en el mundo una meta única y concreta: el recuperar y proteger el medio ambiente. El hombre, habitante del planeta, quizás se dio cuenta de la destrucción que este mismo provocaba de forma acelerada y progresiva a su casa: el Planeta Tierra. Esta reacción tardía se debe a la falta de conexión que hay entre el ser humano y la naturaleza; no se puede comprar el profundo y estrecho lazo que tienen los animales con la tierra, que es lo que les impide destruirla. Este lazo de unión y respeto, nosotros los seres humanos tan sólo lo podemos envidiar.

Con motivo de lo anterior –la recuperación y cuidado del medio ambiente–, y con la llegada de la era de la tecnología, surgiría una fusión bicampo entre estos dos elementos, lo que daría inicio a la llegada de la generación de las mal llamadas energías limpias y energías renovables; me refiero a “mal llamadas” no por su propósito, sino por el elevado nivel de contaminación que produce la elaboración de estas. Dichas energías limpias, emanadas del agua (energía mareomotriz), el viento (energía eólica), el sol (energía por medio de paneles solares) y la tierra (energía geotérmica), no cumplen con su propósito a cabalidad; sea viento, agua, sol o tierra, la producción de la energía a partir de estos factores genera contaminación.

PROBLEMÁTICA

La elaboración de las mismas, afecta considerablemente al ecosistema de la vida marina, tal como lo hace la producción de energía mareomotriz, quien además, también emplea aspas en su estructura con el fin de captar la energía producida por el mar. Una vez cumplido su ciclo de vida, estas aspas gigantes deben ser remplazadas, y las ya no funcionales se convierten en un problema para el medio ambiente; esto, debido a la dificultad que se tiene para destruir y reutilizar los materiales mencionados, mismo problema que padece la energía eólica, ya que una vez caducado su ciclo de vida, las aspas de las turbinas de aproximadamente 40 metros de largo, pasan a reposar en vertederos a campo abiertos a los rayos del sol, hasta encontrar una forma efectiva para reciclarlas.

De igual manera, es muy popular la producción de energía geotérmica en algunas países escandinavos y en ciertas regiones de los EEUU, quienes por medio de perforaciones profundas en las capas de la tierra, inyectan agua en grandes cantidades, y de este modo, extraen la energía en formada de vapor; la elaboración de este proceso causa contaminación auditiva y puede llegar a convertir una zona estable en una zona sísmica al igual que a sus alrededores, dejando así, inutilizable el terreno por generaciones, sin mencionar que le energía producida por este método no puede ser trasportada, es decir, únicamente debe consumirse en el lugar.

… Entonces, ¿Las energías limpias no son tan limpias después de todo? ¿Verdad? 

CONCLUSIÓN

Luego de quitarnos el vendaje frente a aquellas iniciativas para la recuperación y cuidado del medio ambiente, logramos apreciar que todas fueron tan sólo una cortina de humo, y que aquella nueva “generación verde” no existe. Nos han vendido una historia totalmente falsa, donde el mercado actual nos brinda engaños ecológicos como los “bombillos ahorradores” o los “vehículos amigables con el medio ambiente”, quienes en el interior de sus bloques de baterías contienen litio, elemento presente también en las pilas y que, muy seguramente, se ha extraído del conocido triángulo del litio –ubicado en BoliviaChile y Argentina–, dejando así, un engaño ecológico no sólo sumamente grave, sino también irreversible.

Es así como aquellas soluciones ofrecidas para el medio ambiente, se han convertido hoy en día en un problema mayor; si bien aún hay gran diversidad de ideas ecológicas nuevas por explorar y aplicar, como es el caso de la recolección de energía y luz solar por medio de espejos, también se requiere de la implementación de fuertes y definidas políticas públicas para el cuidado, recuperación e incluso el tratamiento de algunos elementos contaminantes. Lo anterior, sumado a una verdadera cultura de empatía, responsabilidad, cooperación, y lazo fuerte con nuestro planeta y hogar; y sólo así, no tendremos en el futuro más de este maquillaje verde.

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Juan David Solarte

Estudiante de derecho en la Universidad Libre (Seccional Cali, Colombia), y miembro del Semillero de Investigación de Conflicto, Derechos Humanos y Cultura de Paz. Estudioso de la historia.

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