Durante la última década en Perú el número de inmigrantes ha ido en aumento, según el INEI (Instituto Nacional de Estadística e Informática):

(…) el número de extranjeros que estarían residiendo en el país hasta el año 2019 asciende a 963 mil 528 extranjeros, siendo el más alto el porcentaje de extranjeros en el año 2018 con el 73,4%.

(PERÚ Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), 2021, p. 73)

Si bien la aparición del COVID-19 significó un descenso en la movilización internacional, esto no suscitó una pérdida de relevancia en el tema. Entre los medios de comunicación y los políticos de turno siguen abundando los discursos que exigen un mayor control migratorio respaldado en una supuesta correlación de este fenómeno con el aumento de la delincuencia. Por ello es necesario preguntarnos si este razonamiento está realmente justificado y si es preciso un control férreo de nuestras fronteras para construir una sociedad desarrollada.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que los procesos migratorios no son algo nuevo. Hace alrededor de 200 mil años un grupo de Homo sapiens decidió salir de África, desde ese momento no hemos dejado de movernos. Expandiéndonos a lo largo de todo el globo pudimos descubrir los lugares más inhóspitos y adaptarnos a este planeta en constante cambio. Pero, ¿por qué fue necesario para el hombre migrar? Tomando las palabras de Ludwig von Mises cuando “la economía se transforma, emigran los hombres de las zonas menos favorecidas, desde el punto de vista de la producción, hacia las regiones que ofrecen más ventajas. En la organización económica capitalista emigran capital y trabajo a las comarcas en que las condiciones son más favorables, como resultado de la presión que ejerce la competencia” (Mises, 2019). En otras palabras, porque mientras la vida de las personas dependa de su capacidad de producir, siempre habrá quienes busquen movilizarse hacia aquellos territorios que consideren más aptos para el éxito de este objetivo.

Sin embargo, ¿constituye esto algún problema para el desarrollo de las sociedades actuales? De acuerdo a Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe):

Si bien los grandes movimientos de migrantes pueden acarrear costos, también tienen un impacto social, económico y cultural notoriamente positivo en los países de origen y destino.

(CEPAL: Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2019)

En ese sentido, puntualizó que “en 2015, la contribución de los migrantes al PIB mundial fue de aproximadamente 6,7 billones de dólares equivalentes al 9,4% del PIB mundial”. Esto debido al hecho de que la migración representa el incremento de un factor principal de producción: la mano de obra, lo cual permite aumentar el nivel de productividad total de una economía, propiciando un mayor desarrollo y crecimiento potencial.

Por otro lado, un estudio realizado por el MPI (Migration Policy Institute) sobre la relación existente entre la inmigración y la delincuencia en tres países latinoamericanos (PerúColombia y Chile), evidencia que la presencia de inmigrantes no ha generado un aumento sistemático del crimen en la región. En general, este análisis sugirió que los migrantes cometen en esencia “menos delitos que la población nativa con respecto a su proporción dentro de la población en general” (Migration Policy Institute | MPI, 2020, p. 1). Por ejemplo, en Perú aproximadamente solo un 1,3% de los presos son extranjeros. Además, aquellas regiones donde se presencian una mayor proporción de delitos cometidos por extranjeros son también aquellas que presentan tasas más altas de desempleo, lo que nos permite deducir que brindar un mayor acceso formal de los migrantes al mercado laboral podría constituir una mejor solución para disminuir la tasa de crimen que el fortalecer el control fronterizo.

Asimismo, según este estudio, las investigaciones realizadas en otros países han revelado una relación débil entre inmigración y delincuencia. Por ejemplo, en los Estados Unidos, donde existe una regulación flexible de los mercados, se muestra que la tasa de criminalidad de la población inmigrante es mucho más baja que la de la población nativa. No obstante, en Europa, donde hay una mayor regulación de los mercados laborales, se observa una mayor variabilidad en la correlación delincuencia e inmigración. En los casos donde esta es positiva, tiende a deberse igualmente a una mala inserción de la población que carece de un estatus migratorio regular.

¿Pero es el factor económico la única razón por la cual se debe defender la migración? El hecho es que un individuo no viola ningún derecho al querer residir o trabajar en otro país, por el contrario, el no permitirle la entrada sí puede considerarse un completo acto de agresión.

En primer lugar, los derechos individuales no se encuentran sujetos a una nacionalidad determinada. Si por común acuerdo se quiere vender algo o contratar a alguien, el impedirlo únicamente por el hecho de que una de las partes carece de cierta documentación, es un atentado contras los derechos de propiedad y libertad de ambos individuos. En definitiva, es válido impedir el paso de alguien que viene a atacarte; sin embargo, este no es el caso de la mayoría de los inmigrantes.

Por otro lado, no existe la “propiedad colectiva” del territorio, y mucho menos se puede considerar al Estado como propietario del espacio público; solo el dueño de un terreno o de un negocio, puede establecer las condiciones relativas al uso o venta de su propiedad.

En conclusión: todos aquellos discursos nacionalistas que llaman a una “defensa férrea” de las fronteras para así poder proteger “lo nuestro” no tienen fundamento alguno, y aquellos que sostienen que los inmigrantes arrebatan los puestos de trabajo y generan una carga para la economía, lo único que están demostrando es una fuerte desinformación o un completo desprecio por el libre mercado y, en consecuencia, por el capitalismo.


REFERENCIAS

CEPAL: Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2019). CEPAL: impacto social, económico y cultural de la migración es notoriamente positivo para los países de origen y destino. Recuperado el 24 de abril de 2022 de: https://www.cepal.org/es/comunicados/cepal-impacto-social-economico-cultural-la-migracion-es-notoriamente-positivo-paises.

Migration Policy Institute | MPI (2020). Inmigrantes venezolanos, crimen y percepciones falsas: Un análisis de los datos en Colombia, Perú y Chile. Recuperado el 24 de abril de 2022 de: https://www.migrationpolicy.org/sites/default/files/publications/migration-crime-latam-esp-final.pdf.

Mises, L. v. (2019). El problema de las migraciones y el socialismo. Procesos de Mercado: Revista Europea de Economía Política16(2), 311-316. Recuperado el 24 de abril de 2022 de ProQuest | Better research, better learning, better insights: https://www.proquest.com/openview/a0d69564e9936d7b24485066154e06d0/1.pdf?cbl=686495&pq-origsite=gscholar.

PERÚ Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). (2021). Perú: Estadísticas de la Emigración Internacional de Peruanos e Inmigración de Extranjeros, 1990-2019. Recuperado el 24 de abril de 2022 de: https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1812/libro.pdf.

Rebecca Winkelstein
Rebecca Winkelstein

Estudiante de Antropología de la PUCP (Pontificia Universidad Católica del Perú). Amante de la vida, la libertad y la propiedad privada. Afín al #Objetivismo. Columnista de #LaLigaLibertad, Al Poniente y El Bastión.

Artículos: 7

Newsletter Updates

Introduce tu dirección de correo electrónico para suscribirte a nuestro boletín