Las personas seguras de que una sociedad libre es la respuesta correcta a casi cualquier interrogante político –y hasta económico–, por regla general debemos estar preocupados. El rumbo político de nuestro país nunca estuvo tan ligado a afectar lo más íntimo de nuestras vidas; el difuso límite entre lo privado y lo público degeneró en un movimiento político que recoge todo lo que cualquier espíritu liberal desea abolir. Así es amigos, me refiero al Pacto Histórico (PH).

El PH integra el culto a la personalidad, la incapacidad de autocrítica, el desprecio a la libertad y el dominio de la mentira, es decir, todos los antivalores de nuestra democracia en una suerte de secta colectivista. Es la construcción de un proyecto político cuyo objetivo consiste en la violación sistemática de los derechos humanos y la implementación de la servidumbre justificados en dos grandes hoyos negros: 1) que todo problema presente obedece al sistema pasado y, 2) que la identificación falsa con todo el que sufre, de alguna manera, les dota de un mandato divino que puede justificar cualquier forma de autoritarismo. Por esa razón, a la luz del fulgor del falso amor demócrata por el pueblo –lo que conocemos como campaña electoral–, las mascotas del líder dejaron a la luz del escarnio público un tipo de tráiler del régimen que proponen a los colombianos. El “Tinterillo del PH”, Miguel Ángel Del Río Malo, promete perseguir a “las fieras que tanto horror sembraron” y que les espera “la cueva o el exilio”; Yo pregunto, ¿Quiénes son las fieras?, ¿los opositores políticos?, ¿todo el que no apoye el régimen con suficiente entusiasmo?, ¿quién define quienes son esas “fieras” a las que se debe encerrar/exiliar?, ¿él?, vale decir que, si de criminales se tratase, no se ofrecería un exilio, una característica tradicional de una dictadura, sin contar con la infiltración a las campañas electorales adversarias, acción que él mismo afirmó en prensa nacional.

Por otro lado, la senadora electa del PH, Isabel Zuleta, quien en video se ve como intenta humillar en un acto político a Sergio Fajardo, se burla y se cobija en el gregarismo de un grupo violento y extremista. Debemos reflexionar si estas acciones son antes de tener en sus manos el poder destructivo de un Estado (institución que monopoliza la violencia), ¿Cómo será cuando lo tengan? ¿Están los colombianos dispuestos a someterse a semejante humillación?

Y la no menos importante amenaza del “Diosdado Cabello colombiano”, Gustavo Bolívar, donde, ante la obvia preocupación de los empresarios por las políticas económicas nefastas de Gustavo Petro, respondió que “los verá con la boca callada” y que, al alertar de posibles cierres de empresas, por la inseguridad que causa el candidato socialista, intentan rivalizar con las muy famosas tiranías de izquierda.

Nunca un colombiano exiliado podrá decir que no tuvo la oportunidad de redimirse de su engaño en elecciones: las afirmaciones de los lacayos del dictador fueron públicas y registradas. Que la falta de reflexión no te lleve a perder algo que creías no necesitar: la libertad.

NOTA:

Mañana, la segunda parte de esta entrega.

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Carlos Manjarrés

Estudiante de Derecho (Universidad Libre). Coordinador Local de SFL (Students for Liberty) en la Región Caribe de Colombia. Director de Divulgación de COLIBRE.

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