NEOSENDERISMO DE DERECHA

Fight fire with fire
Talking Heads

“Han pasado uno o dos días desde que aterricé en Lima para darme las primeras vacaciones que he tenido en años. Al caminar desde el hotel al Parque Kennedy, el nombre de una calle resuena en mi cabeza. Tarata. Hoy, en esa calle queda un edificio anodino al frente de un Starbucks, muchas casas de cambio y un puesto de periódicos donde los tabloides se dividen entre el apoyo y el rechazo al entonces Presidente Pedro Castillo. Pero en 1992, el 16 de julio, allí explotaron dos camiones con una tonelada de explosivos, el último atentado que Sendero Luminoso haría en Lima. Tarata y Larco, justo debajo de la ventana del piso 19 del hotel donde me quedaba en la capital peruana.

Al saber la coincidencia, apresuré una visita a las librerías limeñas y me abastecí con cuatro libros sobre el grupo terrorista: la escalofriante ABIMAEL: El sendero del terror de Umberto Jara, el balanceado La guerra senderista: Hablan los enemigos de Antonio Zapata Velasco, y una dupla vital de Santiago Roncagliolo que ya había leído y necesitaba en mi biblioteca: La cuarta espada: la historia de Abimael Guzmán y Sendero Luminoso y Abril rojo, dos abordajes, desde la realidad y la ficción, respectivamente, de lo que significó Sendero Luminoso en Perú.

Empecé a leerlos en la salita de la habitación del hotel, aunque el tiempo me llevó a terminarlos en Bogotá. Los combiné con el descorazonador El ocaso de la democracia de Anne Applebaum, ideal para explicar la línea de fichas de dominó que caía en América Latina: Fernández, AMLO, Boric, Castillo, Arce, Petro…”

Hotel Estelar de Miraflores – Lima, marzo de 2022.


¡Vaya paradoja! Sendero Luminoso me sirve hoy, en enero de 2023, para explicar, ya no el delirio del populismo de izquierda, sino la furia fanática y sectaria del nacional-populismo.

Carlos Granés, en su magistral Delirio americano: Una historia cultural y política de América Latina de 2022, explica la forma de pensar de Abimael Guzmán, fundador y líder sectario de Sendero Luminoso:

(…) al volver [de China] ya era un fanático que no toleraba la más mínima idea que se desviara de su forma de entender el comunismo. Todo aquel que no se sometiera a su sistema era un desviacionista, un revisionista, un derechista o un burgués.

–(Granés, 2022, p. 411).

Los libros de Jara y Roncagliolo insistirán en ese fanatismo cerril, en ese carácter sectario que transformó a un profesor universitario anodino en un predicador de la muerte que, según Granés, anticipó el performance de los artistas de vanguardia más polémicos con los perros ahorcados en las calles del Centro de Lima (Obando, 2022) y reeditó el delirio fanático de la revolución cultural china en una Latinoamérica sedienta de caudillos.

Aquí sugiero, amigo lector, que hagamos un ejercicio mental. Cambiemos la palabra “comunismo” por “capitalismo”, mientras reemplazamos “desviacionista”, “revisionista”, “derechista” o “burgués” por, digamos, “liberprogre”, “peón globalista”, “petrista” (o “correísta”, “madurista”, “kirchnerista”, “castrista”) o “comunista”, agregando la inolvidable “derechita cobarde”. Ahí ya no tenemos la descripción de un hijo de la revolución cultural (pueden leer, en ese sentido, Volver la vista atrás de Juan Gabriel Vásquez) sino la de un hijo fanatizado del nacional-populismo. Pienso, por ejemplo, en el venezolano radicado en Pereira, Eduardo Menoni, digno heredero del criminal Alex Jones (recientemente condenado a pagar casi un millardo de dólares por difamar a las víctimas de la masacre de Sandy Hook), cuya única manera de responder a las críticas que se le hacen es llenar de esos insultos a quienes hemos señalado su racismo, su mediocridad intelectual y su proclividad hacia las teorías de conspiración. O en un divulgador de la teoría de conspiración de QAnon, el especialista en finanzas Andrés Villota, quien “pide lobotomías a sus críticos” (Villota, 2021Villota, 2022). Esto, por no hablar de los batallones de cuentas falsas al servicio de personajes de dudosa reputación o de ciertos opinadores de Twitter Spaces que defienden candidatos conspiranoicos porque “hablan para muecos”, “tienen calle”, echan madrazos, “le dicen a la casta lo que debe decirse”, “hacen contrapeso”, “son frescos, claros y contundentes”, y demás.

Así se va construyendo el neosenderismo de derecha. Ese que llora –con justa razón– cuando ecoterroristas vandalizan arte en los museos europeos, pero calla cuando los bolsonaristas que buscaban una “insurrección en Brasil” destruían un jarrón chino de 3.500 años y obras de Candido Portinari y Emiliano Di Cavalcanti (Royo Gual, 2023), al mejor estilo de la Revolución Cultural maoísta. Ese que justifica a los terroristas cuando sirven a sus propósitos, así utilicen exactamente los mismos métodos de sus enemigos ideológicos. Ese que defiende la división populista entre nosotros y ellos, bebiendo del mismo Ernesto Laclau que ha alimentado a aquellos que dicen combatir. Ese que repite el mismo error que cometió Spruille Braden, el inolvidable embajador norteamericano en la Argentina de Perón, en los cincuenta contra Jacobo Árbenz en Guatemala: “combatir el fuego con el fuego”; error que desencadenó una historia de terrorismo, insurrecciones, caudillos de izquierda y dictadores de derecha que hoy todavía nos llena de cicatrices, como lo muestra Tiempos recios de Mario Vargas Llosa. Ese que se llena de teorías de conspiración provenientes de medios de comunicación rusos, de cadenas de WhatsApp, del inefable Tucker Carlson y de sus réplicas hispanoamericanas para justificar “todas las formas de lucha”.

La situación, nadie la puede negar. Es difícil en un continente donde la marea rosa de hace veinte años ha vuelto con fuerza, atizada por estudiantes radicalizados, una pandemia que dañó la economía, una pésima gestión de comunicaciones y una educación en ciencias sociales que lleva más de medio siglo a la deriva. No obstante, no se hace más fácil cuando se busca atizar el fuego con la invención de caudillos hechizos que corean dos o tres eslóganes para la galería, mientras repiten, con pavorosa exactitud, los mecanismos utilizados por los déspotas que dicen combatir. En el camino, los Cabal, Gómez Martínez, Polo Polo, Milei, López Aliaga, Trump, Orbán, Modi, Erdogan, Le Pen y Bolsonaro insuflan vida a las bases más radicales del populismo de izquierda.

Entretanto, Putin sonríe sabiendo que la democracia muere en manos de aquellos que fingen defender “la libertad” desde el populismo más infantil.

REFERENCIAS

Granés, C. (2022). Delirio americano: Una historia cultural y política de América Latina. Taurus – Penguin Random House Grupo Editorial.

Obando, M. (2022, 30 de octubre). Los perros de Deng Xiaoping: El día que Sendero Luminoso inundó Lima de animales muertos. Infobae: Hacemos periodismo. Recuperado el 23 de enero de 2023 de: https://www.infobae.com/america/peru/2022/10/31/los-perros-de-deng-xiaoping-el-dia-que-sendero-luminoso-inundo-lima-de-animales-muertos/.

Royo Gual, J. (2023, 13 de enero). Del jarrón chino de 3.500 años al cuadro modernista: el arte destrozado en el asalto bolsonarista. EL PAÍS: el periódico global. Recuperado el 23 de enero de 2023 de: https://elpais.com/internacional/2023-01-13/del-jarron-chino-de-3500-anos-al-cuadro-modernista-el-arte-destrozado-en-el-asalto-bolsonarista.html.

Villota, A. (2021, 25 de marzo). El Efecto Streisand. El Expediente. Recuperado el 23 de enero de 2023 de: https://elexpediente.co/el-efecto-streisand/.

Villota, A. (2022, 23 de diciembre). Oda a la mediocridad. PanAm Post – La principal fuente de noticias y análisis sobre América. Recuperado el 23 de enero de 2023 de: https://panampost.com/andres-villota/2022/12/23/oda-a-la-mediocridad/.

Andrés Sánchez
Andrés Sánchez

Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana, con estudios de maestría en Estudios Culturales de la misma universidad y en Dirección de Comunicación Corporativa de la Universidad de Barcelona. Cuenta con más de diecinueve (19) años de experiencia como docente en comunicación, democracia y libertad a nivel escolar, universitario y empresarial.

Es además, autor de artículos sobre literatura colombiana y neerlandesa publicados en Colombia, Chile y España.

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