SOCIALISMO: Gran causante de la pobreza y el hambre

Antes de que surgiera el capitalismo, la mayoría de las personas en el mundo estaban atrapadas en una situación de pobreza extrema. En 1820, por ejemplo, alrededor del 90 % de la población mundial entraba en esta categoría; en contraste, los últimos datos disponibles apuntan que esta tasa ya es inferior al 10 %. Además, en las últimas décadas, la disminución de la pobreza se ha acelerado hasta alcanzar un ritmo sin precedentes en cualquier periodo anterior de la historia humana. En 1980, la tasa de pobreza absoluta era del 42,7 %, en 2000 había caído al 27,8 % y en 2020 rondaba el 9 %. Esta tendencia, que ha persistido durante décadas, es verdaderamente importante. Es cierto que la pobreza ha vuelto a aumentar en los últimos dos años (2021-2022), pero esto se debe, en gran medida, a la pandemia mundial del COVID-19, que ha exacerbado la situación en países donde la pobreza ya era relativamente alta.

Para entender mejor la cuestión de la pobreza, conviene revisar la historia. Muchas personas creen que el capitalismo es la causa fundamental de la pobreza y el hambre en el mundo. En realidad, tienen una imagen completamente distorsionada de la era precapitalista, probablemente, por la influencia de obras clásicas como La situación de la clase obrera en Inglaterra (originalmente escrita en alemán como Die Lage der Arbeitenden Klasse in England) de Friedrich Engels y publicada por primera vez en 1845. Esta obra “denunció” las condiciones de trabajo en las etapas tempranas del capitalismo, empleando los términos más drásticos y dibujando una imagen idílica de la vida que supuestamente tenían los trabajadores en épocas anteriores.

Los trabajadores vegetaban a lo largo de una existencia aceptablemente cómoda, llevando una vida justa y apropiada. La suya era una vida pacífica en toda piedad y probidad, y su posición material era mucho mejor que la que tienen sus sucesores. No necesitaban trabajar en exceso. No hacían más de lo que querían hacer. Y, sin embargo, ganaban lo que necesitaban. Tenían tiempo de ocio, cuidaban de su jardín o del campo… También participaban en los juegos de recreo que organizaban con sus vecinos: bolos, críquet, fútbol, y demás. Esto contribuía, además, a apuntalar su vigor y su salud física. Eran, en su mayor parte, gente fuerte y bien formada, en cuyo físico se notaban pocas o ningunas diferencias con respecto a sus vecinos campesinos. Sus hijos crecieron al aire libre del campo y, si acaso tenían que ayudar a sus padres en el trabajo, lo hacían solo ocasionalmente. Las jornadas de trabajo eran de ocho o doce horas”, señala Engels.

La imagen que muchas personas tienen de la vida antes del capitalismo se asemeja al paradigma idealizado que dibuja Engels, y se ha transfigurado más allá del reconocimiento a raíz del peso que han adquirido estas y otras representaciones que ofrecen una mirada romántica al periodo anterior a este. Desde tal prisma, parecería que la vida antes del capitalismo era como un viaje al campo en tiempos modernos. Por tanto, merece la pena echar un vistazo más objetivo a la situación previa a 1820: ¿Cómo vivían realmente las personas de la etapa anterior al desarrollo de la economía de mercado?

En el siglo XVIII”, escribe el ganador del Premio Nobel, Angus Deaton, en su libro The Great Escape: Health, Wealth, and the Origins of Inequality (En idioma español, El gran escape; Princeton University Press, 2013), “los trabajadores estaban efectivamente atrapados en lo que se ha definido como una trampa nutricional. No podían ganar mucho porque eran demasiado débiles físicamente. No podían comer lo suficiente, porque la falta de trabajo hacía que no tuviesen dinero suficiente para comprar comida”. Algunas personas elogian las armoniosas condiciones precapitalistas cuando la vida era mucho más lenta, pero esta lentitud era principalmente el resultado de la debilidad física derivada de una desnutrición permanente; se estima que, hace ahora doscientos (200) años, alrededor del 20 % de los habitantes de Inglaterra y Francia no podían trabajar en absoluto, porque estaban demasiado débiles físicamente debido, en efecto, a la desnutrición.

Las mayores hambrunas provocadas por el hombre a lo largo de los últimos 100 años ocurrieron, de hecho, bajo modelos económicos basados en el socialismo. A raíz de la revolución bolchevique, por ejemplo, la hambruna rusa de 1921/22 acabó cobrándose la vida de cinco millones de personas, según cifras oficiales de la Gran Enciclopedia Soviética de 1927; algunos cálculos más altos sitúan el número de muertos por inanición entre 10 y 14 millones. Solo una década después, la colectivización socialista de la agricultura, bajo el Gobierno de Iósif Stalin y la consecuente liquidación de los kulaks, desencadenó una nueva hambruna que mató entre 6 a 8 millones de personas.

De igual modo, el Gran Salto Adelante de Mao Zedong (1958-1962), considerado el mayor experimento socialista en la historia de la humanidad, le costó la vida a 45 millones de personas en China. Cuando se usa el término “hambruna”, lo primero en lo que piensa la mayoría de la gente es África. Sin embargo, en el siglo XX, el 80 % de todas las víctimas de las peores hambrunas murieron en China o en los países de la Unión Soviética.

Por eso, es un error típico pensar que, cuando la gente habla de “hambre y pobreza”, lo normal es que se refiera al capitalismo. El sistema que es, realmente, responsable de las mayores hambrunas del siglo XX, se llama socialismo.

Rainer Zitelmann
Rainer Zitelmann

Fráncfort Alemania (1957). Comenzó su carrera en el Instituto Central de Investigación en Ciencias Sociales de la Freie Universität Berlin (Universidad Libre de Berlín), y luego se convierte en Director de varias secciones de uno de Los principales diarios de Alemania: Die Welt. En 2000 funda su propia empresa, la cual consolida como líder del mercado en el campo de la consultoría de comunicación para empresas inmobiliarias alemanas, con una cartera de clientes que incluían a Ernst & Young Real Estate, CBRE y Jamestown. Vende su empresa en 2016 y desde entonces se centra en la investigación académica y la escritura de libros. En total ha escrito y editado 27 libros sobre historia, política, finanzas, entre otros, siendo de los más destacados “The Wealth Elite: A groundbreaking study of the psychology of the super-rich” (LID Publishing, 2018), “The Power of Capitalism: A journey through recent history across five continents” (LID Publishing, 2019), y recientemente, “In Defense of Capitalism” (Republic Book Publishers, 2023). Sus libros sobre la psicología del éxito y la creación de riqueza se han traducido a una gran cantidad de idiomas y han disfrutado de un éxito notable en China, India y Corea del Sur. También, es colaborador habitual de numerosos medios de comunicación europeos de prestigio, incluidos Neue Zürcher Zeitung en Suiza, The Daily Telegraph en Reino Unido y Frankfurter Allgemeine Zeitung en Alemania.

Obtuvo su primer doctorado en Historia en 1986 con honores “suma cum laude“ por su disertación sobre la influencia del socialismo en el pensamiento de Adolf Hitler, y el segundo, esta vez en sociología, en 2016, con su tesis sobre la psicología de los multimillonarios. Hoy por hoy, Zitelmann es una de las voces más influyentes del liberalismo contemporáneo.

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