¿A DÓNDE SE VA LA PLATA DE LA DEUDA?

VIDEO ADICIONAL:

Sobre esto, profundicé en el último video que colgué en mi Canal de YouTube.

La deuda pública es un tema caliente en mi país: Argentina. La administración actual acusa a la anterior de haber empobrecido al país porque dejaron una deuda total de 313 mil millones de dólares. El aumento de la deuda con Macri fue de 90 mil millones, o 1.800 millones por mes.

Pero los que estaban antes acusan a la gestión actual de seguir aumentando esa deuda, que de acuerdo con números oficiales ahora es de USD$ 344 mil millones o USD$ 31 mil millones más. Dividiendo eso por los 19 meses para lo que se tienen los datos son USD$ 1.600 millones por mes. Por citar otros análisis, Roberto Cachanosky considera también la toma de deuda por parte del Banco Central y concluye que Alberto Fernández toma incluso más deuda que Mauricio Macri (Fuente AQUÍ).

Figura No. 1. Nueva deuda por mes en La Argentina (en millones de USD$) | Fuente: Ministerio de Hacienda.

Otro tema que se suele plantear es qué se hace con la deuda ¿A dónde se va la plata? Se preguntan algunos, sorprendidos de que todo ese aumento del endeudamiento no se vea traducido después en una mejor calidad de vida.

Es que, de hecho, ocurrió todo lo contrario, porque entre 2011 y el 2021 la deuda pasó de USD$ 180 mil millones a USD$ 344 mil millones y el PIB per cápita en términos reales será en 2021 un 16,4% más bajo que en aquel entonces.

Figura No. 2. PIB per cápita de La Argentina (en moneda local constante, FMI) | Fuente: WEO-IMF.

¿A dónde se fue, entonces, la plata de la deuda?

GOBIERNO Y EMPRESA

Supongamos que los USD$ 9 mil de gasto están divididos de la siguiente forma:

  • USD$ 5 mil son salarios.
  • USD$ 2 mil se llevan los gastos de agua, gas y electricidad.
  • USD$ 1 mil es para decoración de las oficinas.
  • USD$ 1 mil son para impuestos a los ingresos brutos.

En este esquema, si la empresa (gobierno) decidiera comprar una nueva computadora de unos USD$ 2 mil, no podría hacerlo con los ingresos corrientes.

Dado que de sus USD$ 10 mil sólo le quedan USD$ 1 mil una vez que se deducen los gastos, si quisiera comprar un bien de capital por USD$ 2 mil, entonces le estarían faltando USD$ 1 mil.

Aquí es donde ingresa el endeudamiento: la empresa podría ir al banco y pedir mil dólares en préstamo, comprometiéndose a pagar intereses y devolver el monto en un plazo futuro.

Frente a este escenario: ¿Qué responderíamos a la pregunta de a dónde se fue la plata de la deuda?

Rápidamente, seguro que diríamos que los USD$ 1 mil de deuda fueron a parar a la compra de la nueva computadora. Y eso es parcialmente cierto; no obstante, considerando que el dinero es fungible (es decir que cada billete de dólar es igual a todos los demás), también podríamos decir que fueron a pagar la decoración de las oficinas.

Dicho de otra forma, si en el año 2021 la empresa decidiera no decorar nuevamente la oficina, entonces habría tenido los mil dólares disponibles para comprar la máquina, por lo que no hubiera sido necesario endeudarse. Pero dado que si se decidió decorar las oficinas, entonces ese préstamo permitió que esto ocurriera.

DATOS DE 2016 A 2020

Con lo anterior en mente, analicemos ahora a dónde se fue la deuda en estos años. Sumando los ingresos y gastos del gobierno entre 2016 y 2020 y suponiendo que los ingresos totales de todo ese período, de ARS$ 15 billones son iguales a 100, obtenemos que por cada 100 pesos que ingresan se gastan 70 en prestaciones sociales, 12 en subsidios económicos, 19 en hacer funcionar al Estado (pagar sueldos de jueces, policías, y diputados) y 7 se invierten en obras de infraestructura. Y luego hay otros gastos como transferencias a provincias y otros rubros que totalizan 9 pesos.

Figura No. 3. Informe mensual de ingresos y gastos | Fuente: Ministerio de Hacienda.

Una vez contados todos estos gastos, todavía hay que pagar los intereses, que se generaron por deudas previamente tomadas, monto que en estos años ascendió 13 pesos.

Con esto llegamos a que si se recaudaron ARS$ 100 de impuestos en estos últimos cuatro años, el déficit primario fue de ARS$ 17, mientras que el resultado fiscal fue negativo en ARS$ 30.

Ahora así como en el ejemplo de la empresa, si el gasto es superior al ingreso, alguien tiene que cubrir la diferencia. Y así como nuestra empresa fue al banco a pedir USD$ 1 mil, el gobierno pedirá préstamos por el 30% de sus ingresos tributarios. Es decir, por cada peso o dólar que reciba de impuestos, pedirá adicionalmente 30 centavos en préstamos, porque con ese dólar que recaudó por impuestos, sencillamente no le alcanza para cubrir el gasto.

¿A dónde se va, entonces, la plata de la deuda? Se va a pagar todo el gasto público que no puede ser íntegramente financiado con la recaudación de impuestos. Y, como el dinero es fungible, no podemos distinguir un rubro particular que sea destino del crédito.

Toda la deuda pública se dirige a pagar jubilaciones, se va a pagar la obra pública, las pérdidas de las empresas estatales, los subsidios a la energía, los medios públicos de comunicación, los sueldos de los embajadores, los intereses de la deuda y, en definitiva, todo aquello que constituya un gasto que pague el Estado argentino.

Sin endeudamiento, algunos de estos rubros sencillamente no podrían pagarse.

O sea que discutir en qué se va el dinero de la deuda es lo mismo que discutir el cómo y cuánto gasta el gobierno. En resumidas cuentas, si se quiere menor deuda, pero no se quieren subir impuestos, entonces la única solución es tener menor gasto. La deuda es hija del gasto público, y el único motivo de su existencia son todos y cada uno de los rubros del gasto que, una vez que superan a los ingresos, deben necesariamente financiarse con endeudamiento.

Para cerrar: La próxima vez que alguna persona te pregunte ¿A dónde se llevaron la plata de la deuda? Simplemente responde mostrando un detalle del gasto público del gobierno. Ahí está cada peso y cada centavo de deuda pública que se tomó. En ningún otro lugar.

NOTA:

Este artículo apareció por primera vez en el sitio web oficial de Iván Carrino.

Iván Carrino
Iván Carrino

Economista, escritor, conferencista internacional y docente. Actualmente, dirige «Iván Carrino & Asociados»: empresa de investigación y asesoría económica y financiera. Es investigador asociado de FARO UDD: Núcleo de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad del Desarrollo (Chile), y entre 2018 y 2022 fue subdirector de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas del Instituto Universitario ESEADE (Argentina). Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires, máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de España y máster en Economía Aplicada de la Universidad del CEMA de Argentina. Ofrece además, charlas y conferencias en congresos especializados, reuniones empresariales y eventos no gubernamentales; asesora a empresas en temas de coyuntura macroeconómica y sectorial.

Es profesor de «Historia del Pensamiento Económico» en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad del Desarrollo, donde también dicta el curso «Economía, Política e Instituciones». Escribe columnas en medios como La Nación, Ámbito Financiero, El Cronista, Infobae, Al Poniente, entre otros. Cuenta en su haber como autor con cinco libros: «Cleptocracia» (2015), «Estrangulados» (2016), «Historia Secreta de Argentina» (2017), «El Liberalismo Económico en 10 Principios» (2018) y «La Gran Desproporción: economía y política de la pandemia de Covid-19» (2021).

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