LA MORALIDAD Y EL CAPITALISMO

Evadir la realidad es una actividad muy desarrollada en estos tiempos. La razón de ello, sencilla: la retórica política sólo se basa en la acusación de un enemigo externo como causante de todos los males; excusando todas nuestras posibles irresponsabilidades. El resultado: una sociedad que niega muy felizmente la individualidad y todas las expresiones resultantes.

De estos enemigos externos, el capitalismo, está dentro del top cinco más usados –principalmente en Latinoamérica–. Las razones de ello recaen en lo mismo: el constante reforzamiento en el discurso de que el Estado debe ser un ente proponente, asistente y el cual resuelve todos nuestros problemas –con ayuda de los medios de comunicación–. Obviamente este discurso siempre termina señalando que, si tuvieran el poder –los politiqueros–, cambiarían el sistema capitalista por uno más “moral “y con ello traer el “Cielo” a la mismísima Tierra.

Claramente lo anterior es una gran mentira. El capitalismo, aunque muchos lo quieran negar, hace parte de la naturaleza del hombre y, en consecuencia; nacerá ahí donde el ser humano se agrupe y florezca. Pero ello no responde a la principal acusación que los politiqueros usan en contra del capitalismo y que nombré hace poco:

¿ES EL CAPITALISMO INMORAL?

La respuesta a la pregunta, nace del análisis interno de los elementos que componen el capitalismo; sumado a la comprensión de su definición. Advierto que, en la segunda –su definición– se surtirá un gran choque entre lo que usted cree saber del capitalismo y lo que en realidad es; ya que ambas cosas no estarán relacionadas en lo más mínimo. Comencemos con lo segundo:

ANALIZANDO SU DEFINICIÓN

Aunque existen muchas pequeñas variaciones en la definición de capitalismo, la más aceptada y adecuada es:

“El capitalismo es un sistema económico y social basado en que los medios de producción deben ser de propiedad privada, el mercado sirve como mecanismo para asignar los recursos escasos de manera eficiente y el capital sirve como fuente para generar riqueza.”

Economipedia. (s.f.). “Capitalismo – Qué es, definición y concepto | Andrés Sevilla Arias”. Recuperado el 10 de Noviembre de 2020, de Economipedia – Educación financiera, economía y finanzas: https://economipedia.com/definiciones/capitalismo.html

Lo primero que resalto de esta definición es el término sistema económico, lo cual indica que es un instrumento; como el sistema eléctrico de una casa. Por conclusión, el capitalismo no es un ser que actúa de manera consciente o que, como muchos alegan, puede influenciar el actuar de una persona, cual si fuese una sustancia alucinógena, o peor aún, volverla ruin o despiadada. Simplemente, es una herramienta creada por la naturaleza del hombre para generar prosperidad.

Lo segundo que se resalta es la propiedad privada, pilar fundamental de la sociedad tal y como lo conocemos; sin ella, el aparato con el que usted está leyendo esto, sea celular, Tablet o PC ¡Sencillamente no sería suyo! Realmente, nada de lo que usted considera como suyo lo sería sin existir y proteger jurídicamente lo que conocemos como propiedad privada. En ese orden de ideas, así como no pueden violentar su legítimo derecho de propiedad sobre el aparato en el que está leyendo esta columna, tampoco se puede de manera deliberada violar los derechos de propiedad a lo que la definición llama medios de producción.

Los medios de producción no son más que todas las propiedades privadas llamadas bienes de capital, que están en función de producir otras propiedades privadas llamadas bienes de consumo. Siguiendo con el ejemplo, toda la propiedad privada que existe en la fábrica donde se produjo el aparato en el que está leyendo este artículo, se considera un medio de producción, y por ende, tiene un legítimo dueño que la adquirió de forma legal; al igual que usted cuando fue a una tienda y compró el celular, Tablet o PC.

Bajo esta clara conclusión, que evidencia la gran mayoría de la realidad, el sistema capitalista siempre se mueve dentro de la legalidad. Los empresarios adquieren sus máquinas de forma legal en el mercado, contratan personas dentro del marco legal del país, distribuyen su producto con otras empresas igual de legales, y venden sus productos siguiendo las leyes. En definitiva, el sistema capitalista se reviste de la misma moralidad que poseen las leyes; allí donde opere.

PERO ¿Y CUÁNDO NO ES ASÍ?

Aquí es donde entran la mayoría de los populistas a gritar que la ambición del capitalista lo lleva a cometer crímenes contra otras empresas, el medio ambiente, o incluso, llegado a asesinar. Pero ¿Realmente esto es adjudicable al sistema capitalista? La realidad es un rotundo NO. Recordemos nuevamente que el capitalismo es un sistema. Por ende, depende siempre del usuario.

En todos los países, las muertes por accidentes de tránsito siempre están en el top cinco de las causas de muerte por millón de habitantes. Este alto volumen de muerte no quiere decir que existe una banda sicarial de carros –estilo Transformers– que anda por la vida exterminando a los seres humanos. Los carros –al igual que el capitalismo– depende cien por ciento de su dueño. Razón suficiente para analizar primero el actuar de los conductores y ver si están cometiendo imprudencias; que en últimas, puede ser la verdadera causa de los accidentes.

Siguiendo este camino, cuando un empresario adquiere materia prima que fue robada, es un acto delictivo, pero también es un acto inmoral; en claro abuso también de la libertad económica que posee. Ese acto, lo hace automáticamente merecedor del castigo que la ley, del lugar donde se encuentre, crea necesario para subsanar el daño causado. O sea, nuevamente, llegamos a la conclusión que es la moralidad de las leyes –y el modelo de gobierno que las aplica– lo que debe atender estos actos y depurar el sistema. No lo puede hacer el propio sistema, ya que él no está diseñado para ello; no olvidemos que el capitalismo está para generar riquezas mediante la producción y comercialización de propiedades privadas.

DEJEMOS DE EVADIR LA REALIDAD

Y es aquí donde retomo el inicio de esta columna. Seguir exculpando los delitos y las inmoralidades realizadas, diciendo que “así es el sistema”, prolonga nuestra permanencia en el subdesarrollo y trunca nuestro crecimiento personal.

Si usted se roba una caja de chicles porque el dueño de la tienda tiene mucha plata y no le hará falta, si usted pretende siempre prestar plata con la intención de no pagar, si usted sabe que está vendiendo un producto de pésima calidad señalando justo lo contrario; usted es, simplemente, parte del verdadero problema que recubre a Latinoamérica. Es ese “todo vale” antimoral, y no, no es culpa del capitalismo, ya que él enseña a cómo crear riqueza; no a ser un individuo con ética.

Nota:

No se pierda la segunda parte de esta columna, donde abordaré lo que faltó por explicar.

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Carlos Noriega

Administrador de empresas con ocho años de experiencia en formulación y ejecución de proyectos productivos de capital privado, público y mixto

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