AUMENTO DEL SALARIO MÍNIMO: UNA DISCUSIÓN “IRREAL”

Ronnie es un joven de 22 años de edad, ansioso por “comerse el mundo”. Él, desde temprana edad, ha estudiado y trabajado, y hoy, tras un tiempo en un trabajo estable y con un flujo de caja libre suficiente para ser llamado por entidades bancarias a ofrecer créditos de libre inversión, créditos de vehículos, entre otros, decide materializar su sueño de emprender un negocio propio.

La historia de Ronnie se ha escuchado muchas veces en nuestra cotidianeidad; encaja en un prototipo de valientes que se atreven a hacer empresa en este país so pena de una economía muy resentida, un bajo poder adquisitivo de la moneda producto de muchos impuestos y alto garantismo laboral versus la productividad de la mano de obra local.

En los últimos dos meses del año, los medios de comunicación suelen llenar los titulares con la discusión del aumento del salario mínimo; ese paralelo entre los gremios empresariales y las centrales obreras es completamente épico, dado que la diferencia en las propuestas parece toda una conversación de amigos embriagados hasta casi perder el conocimiento.

¿QUÉ COMPONE EL AUMENTO DEL SALARIO MÍNIMO?

El aumento del salario mínimo que se concerté o decida vía decreto la Presidencia de la República, se compone de una decisión técnica de acuerdo a indicadores macroeconómicos nacionales. A este acápite lo podemos denominar el deber ser, y en un segundo momento, una inyección artificial de poder adquisitivo a los trabajadores presionada por las centrales obreras.

La decisión técnica, tiene como punto de referencia principal el aumento del índice de precios al consumidor, indicador que nos arroja una radiografía sobre que tan costosa se torna la vida producto de la inflación.

Adicional y no menos importante: los indicadores de productividad de la mano de obra nacional, los cuales muestran la capacidad de eficiencia en la producción y prestación de servicios en una economía normal.

EFECTOS DEL AUMENTO DEL SALARIO MÍNIMO

Teniendo en cuenta la Escuela Austriaca de Economía, el salario mínimo como herramienta de los modelos de Estados con alto intervencionismo, es un tipo de precio mínimo, por lo que funciona como un código de error de sistema en el libre mercado.

Un precio mínimo del trabajo alejado de los indicadores de productividad causa desestimulo en la contratación de mano de obra; además causa inflación producto del aumento a los precios de múltiples bienes y servicios, toda vez que la mano de obra representa unos de los rubros que mayor participación tiende a tener en el costo de bienes y servicios.

El DANE en su boletín “Evolución del PIB 2020 y percepción de los empresarios para la mesa de concertación SMMLV”, publicado en su página web, nos indica que el promedio de los años 2016 – 2019 de la participación de la remuneración de los asalariados en el PIB es superior al 33%, lo cual significa que cualquier aumento alejado de los indicadores de productividad, afectará causando inflación de acuerdo a ese porcentaje del valor nominal de los bienes y servicios que se comercializan, que es lo que mide el producto interno bruto.

CONTEXTO

El presente año lectivo es completamente diferente. Los estragos económicos causados por el aislamiento obligatorio como método para combatir la pandemia del virus COVID-19, han sido una completa hecatombe.

La mayoría del sector productivo se contrajo parcialmente y una porción considerable tuvo que cesar sus operaciones de forma indefinida. Los despidos masivos fueron noticia producto de la imposibilidad financiera de sostener una nómina sin producir.

Las centrales obreras, al dar a conocer la propuesta del aumento del salario mínimo, arrojan una impresión de presentar argumentos totalmente ajenos a la crisis y fuera de contexto; han sostenido que un aumento nominal traería reactivación económica vía el consumo, ignorando el efecto inflacionario que se causaría y el impacto económico a muchas empresas que hoy en día siguen operando a pérdida o muy cerca de su punto de equilibrio.

De acuerdo a Revista Dinero y Caracol Radio en sus respectivos portales web, la OCDE indicó que la economía colombiana se contraerá entre un 6,1% y 7,9%, una cifra moderada teniendo en cuenta los pronósticos de la mayoría de países de occidente.

El Banco de la República a la finalización del tercer trimestre del año, anunció en un informe publicado en su página web oficial que la inflación proyectada para el año 2020 se situaría por debajo del 2%, incluso para el mes de noviembre de 2020 se acumuló en 1,49%.

CONCLUSIÓN

El aumento artificial sobre el salario mínimo, más allá de la inflación proyectada, afecta con fuerza la economía nacional, contrayéndola tras el impacto que tiene este precio mínimo impuesto legalmente al empresariado. El DANE en el informe mencionado, ha colocado a disposición de la ciudadanía en general la participación sobre el PIB.

Los anuncios de políticos pro-estatismo y de centrales obreras de aumentos que superan los dos dígitos, representan la voluntad de implementar políticas económicas fallidas para una supuesta reactivación económica con base a un consumo masivo, que sólo verá un aumento nominal y no real, y que puede ocasionar una destrucción mayor de la economía, tal como se ha visto en Venezuela y parecido a la situación actual de Argentina.

Kevin Pacheco Del Castillo
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3 comentarios en “AUMENTO DEL SALARIO MÍNIMO: UNA DISCUSIÓN “IRREAL””

  1. El salario mínimo termina aumentando el desempleo en la mano de obra menos calificada, paradójicamente a quienes pretende “beneficiar”. Los empleos más calificados cuya productividad está por encima del valor del salario mínimo no se ven afectados.

    Las políticas de salario mínimo desconocen el hecho que el aumento de productividad laboral es limitada, por cuestiones físicas y de tiempo disponible de dicha fuerza laboral; y que son los bienes de capital, los que permiten una continua mejora en la productividad laboral al brindar herramientas que facilitan el trabajo, y por ende, en los precios de los bienes y servicios disponibles en la economía. Pretender aumentar la productividad mediante un mayor salario mínimo (o cualquier otro) es como querer ajustar un tornillo de cabeza de estrella con un destornillador de pala.

    El problema no es el salario, sino la producción y generación de riqueza. A mayor producción más posibilidades de ingresos y de contar con más bienes y servicios a mejores precios, lo que se traduce en un real aumento de los salarios.

    1. Saludos Sr. Ortiz, es cierto que el efecto inmediato del desempleo lo recibe el empleado que se ubica en el nivel operativo. Sin embargo, el efecto económico de la pérdida masiva se empleos lo recibe todos los integrantes de la economía y las arcas públicas. Para el primer caso, las pymes y grandes superficies ven una disminución en la compra de muchos bienes de consumo y la capacidad de ahorro e inversión de la misma forma. Para el segundo caso, se requieren mayores recursos para atender esas políticas asistencialistas y eso repercute en mayores impuestos que gerenan en disminución en la capacidad de ahorro de la ciudadanía y es un círculo vicioso.

  2. Y ¿por qué nunca se piensa en un incremento absoluto de salarios y no porcentual? O sea. Tomar el valor total de lo implica incrementar el monto total de salarios ede una empresa en un % igual a la inflación y luego dividir ese monto total entre número de trabajadores o empleados y así a ca uno le corresponde un monto absoluto igual Las empresas gastan igual en el incremento y las brechas salariales se disminuyen Esto lo vengo planteando hace muchos muchos años y no me convence la respuesta: la inflación se dispararía ¿Incrementar el mínimo en 50 mil pesos y los salarios de altos funcionarios en 2 o 3 millones mensuales no causa inflación?

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