ESPECIALES EL BASTIÓN: El padre de la “Escuela Austriaca de Economía”

Hoy, a un siglo de su fallecimiento, rendimos el más sincero homenaje a una de las mentes más brillantes de la ciencia económica: Carl Menger; principal partícipe de la Revolución Marginalista, fue un doctor en derecho y economista que cambio el modo de comprender varios de los fenómenos más importantes en esta ciencia.

Todo proceso de cambio significa un surgir, un hacerse, un devenir; y esto es sólo imaginable en el tiempo.

Parafraseado de “Principios de Economía Política” (3ª ed., 2020 [1871]), por Carl Menger. Madrid, España: Unión Editorial.

UNA MIRADA A SU VIDA

Menger nace el 23 de febrero de 1840 en Nowy Sacz, una provincia austriaca entre Ucrania y Polonia que, en aquella época, pertenecía al Imperio Austrohúngaro. Estudio derecho en la Universidad de Viena, economía en la de Praga y culminó su ciclo académico en la Universidad de Cracovia, obteniendo allí, el Doctorado en derecho.

En 1867, después de ejercer un tiempo el periodismo, se decantó por explorar la ciencia económica nacida de la curiosidad de las cotizaciones en la bolsa. De dicha curiosidad y posterior labor periodística, nació el primero y más grande aporte que Menger realizaría a la economía, pero de eso hablaremos más adelante.

Dado su reconocimiento y sus aportaciones para ese entonces, fue nombrado como tutor del Príncipe Rodolfo, así como asesor en temas monetarios para el reino donde, al final, fue reconocido como consejero áulico; título con el que habitualmente se designaba a un consejero político de alguna de las cortes de los principados electorales del Sacro Imperio Romano-Germánico.

Cumplido su ciclo en el ambiente público, Menger recibió un nombramiento como profesor en la Universidad de Viena, donde permaneció hasta 1903. En todo ese tiempo, y hasta el día de su muerte, el 26 de febrero de 1921, siguió realizando aportes que aún hoy, forman la base no sólo de la Escuela Austriaca de Economía, sino de la economía moderna en general.

PRINCIPALES APORTES

Una nueva forma de saber el valor de las cosas

Como mencioné anteriormente, el primer, más reconocido y grande aporte que realizo Carl Menger en vida, ocurrió durante su época de periodista, donde público su libro Grundsätze der volkswirtschaftslehre, que en el español coloquial traduce Principios de Economía Política. La relevancia de este libro, recae en su irrefutable argumentación en contra de la teoría del valor dominante de aquella época; de Adam Smith y David Ricardo. Dos autores más que conocidos a nivel mundial hoy en día.

La vieja teoría, se decantaba por asegurar que el valor de los bienes era dado –objetivamente– por sus costos directos de producción. Mientras que, en la de Menger, el valor de los bienes es subjetivo, o sea, es la necesidad del individuo la que determina el valor. En un ejemplo corto pregúntese ¿Cuánto es lo máximo que usted podría pagar por su plato favorito de comida? La respuesta a esta pregunta, no importando que plato sea o que ingredientes tenga, será un precio siempre mayor a cero.

Caso contrario, al preguntarse ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por un plato de comida que aborrezca? No importaría que la mayoría de la sociedad lo considere un manjar, usted no le asignará precio alguno a dicho plato porque prefiere, satisfacer su necesidad de comer, con otro alimento que para usted si valga algo; como el plato en el que pensó en la primera pregunta.

NOTA:

Una aclaración necesaria es que, gracias a este aporte de Menger, podemos diferenciar el valor del costo. El valor es la asignación de prioridad que usted le da a un bien (comida, celular o servicio); mientras que el costo, nace del choque de la necesidad suya –de comprar– y la de otro individuo –de vender–. El punto medio –o mejor dicho, el acuerdo– de ambas asignaciones de valor, da origen a un valor cuantitativo llamado precio.

Definición de bien económico y bien no económico

Una mercancía es más o menos líquida si podemos, con mayor o menor perspectiva de éxito, desprendernos de ella a precios compatibles con la situación económica general; es decir, a precios económicos.

Parafraseado de “El Origen del Dinero” (1ª ed., 2013 [1892]), por Carl Menger. Madrid, España: Unión Editorial.

Otro aporte importante, es la de esclarecer y separar que bienes se podrían considerar como económicos. Preguntas como ¿El aire es un bien económico? Era causa de fuertes debates y constituía un vacío en la teoría y, por consecuencia, algo necesario de solucionar. Menger aporta las siguientes definiciones:

  • Bienes económicos: aquellos de los que existe una necesidad mayor que la oferta disponible.
  • Bienes no económicos: aquellos, como el aire o el agua, cuya oferta supera las necesidades.

Así, dio el primer paso de un largo camino para la comprensión de los bienes que serían susceptibles a la economía y los que no. Como pueden notar, son definiciones dinámicas, es decir, comprenden a la necesidad y a la escasez como agentes determinantes para que un bien sea o no susceptible a la economía. Así que, aún cuando la cita como ejemplo de un bien no económico, si el agua llegase a tener mayor necesidad que la oferta, se convertirá, inevitablemente, en un bien susceptible a la economía.

Una teoría absoluta del origen del dinero

Lo primero a señalar en este punto es que hace dos semanas, realicé una columna sobre la situación del Bitcoin y como éste se encuentra sentenciando a muerte la Teoría Monetaria Moderna. La teoría que sostiene mi argumento es la Teoría Monetaria de Menger, llamada G.A.M.O.E. En ella, se explica el surgimiento del dinero, y como este origen determina de manera inflexible el rol del Estado en materia monetaria; pasando de ser amo, señor y dueño, a un simple agente económico más, totalmente prescindible.

Sugiero enfáticamente que lea dicha columna dando clic AQUÍ.

UNA ÚLTIMA REFLEXIÓN

Carl Menger, indiscutiblemente es, y será, un académico necesario de estudio para quien, por curiosidad o convicción, quiere aprender sobre economía. La fortaleza de sus teorías, se aprecian en el hecho de que hoy, a un siglo de su fallecimiento, siguen sin encontrar refutación alguna y, muy por el contrario, han asegurado el fin de teorías más jóvenes como la T.M.M.

Espero que todos ustedes, queridos lectores, les sirva esta columna para emprender ese largo pero satisfactorio camino del estudio económico y tengan, al igual que pleno de El Bastión, las herramientas necesarias para no dejarse engañar de propuestas populistas, buenistas y empobrecedoras.

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Carlos Noriega

Administrador de empresas con ocho años de experiencia en formulación y ejecución de proyectos productivos de capital privado, público y mixto

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