LA OPRESIÓN DE LA IGUALDAD

Una pesadilla recurrente de mi adolescencia era el despertarme, un día bien temprano, y darme cuenta que todas las personas era igual a mí; mismo cuerpo, misma ropa, mismo pensar.

Uno no sabría decir quién era el original y cual la copia. Parecía una distopía sacada de una película de Riddley Scott o de Tim Burton. Muchos se preguntarán: ¿Por qué es una pesadilla? Si analizamos al ser humano en su composición, en su estructura nos daremos cuenta, que es un ser limitado; tanto sus sentidos como su razón tiene limitaciones. Solo podemos captar una mínima fracción de la realidad y convertirla en conocimiento.

La filosofía de la ciencia y la epistemología ha lidiado durante siglos en este problema. Tanto los sesgos cognitivos como las falacias lógicas, salen a relucir en estas lides. Una de las más geniales aportaciones de este campo vino del gran Filósofo del Siglo XX, Karl Popper. Ya que él veía el proceso de conseguir conocimiento, siguiendo al gran Sócrates, es un proceso de dialogo, es la dialéctica para saber que es la Verdad y que es lo Justo.

Diálogo y Cooperación Social

Si todos fuéramos exactamente iguales, el dialogo no fuera necesario, ya que tendríamos el mismo conocimiento y las mismas capacidades. Una conversación generalmente nace, para ver que piensa el otro y como yo juzgo mi conocimiento (de lo que sea) a partir de lo que dice la otra persona, y si confirma lo que piensa es verdadero o es falso. Aquellas personas que les encanta hacer debates, siempre comentan, si tienes la humildad y la capacidad de internalizar, que el debatir siempre es un medio para alcanzar nuevo conocimiento y potencializar todos tus esfuerzos a ser mejor.

La Cooperación Social, y en su forma concreta el comercio, el verdadero fundamento de una sociedad, se basa principalmente en la capacidad de dialogo, pero también se basa en algo primordial: no somos iguales. Ya que así fuéramos, no tendría necesidad de comprar o vender un producto a otro, ya que todos tendríamos lo mismo y produciríamos lo mismo.

El comercio se basa en que una persona tiene una cosa o servicio que otro no tiene y éste necesita. Por ejemplo: yo tengo una libra de pan y mi vecino es barbero, y para mi es más importante cortarme el cabello que consumir pan (posiblemente tenga mucho, y no me importa dar algo a otro), y viceversa, mi vecino quiere pan y con gusto me cortaría el cabello. Esa desigualdad entre personas, es lo que genera la necesidad de cooperar. Ya que la otra vía es el saqueo y la violencia, donde yo me apropio (o expropio, usando terminología más común hoy en día) de una cosa por la fuerza, y así consiga lo que quiero. Muchos siglos de esta práctica nos han llevado al estancamiento y miseria.

No Somos Iguales

Hay que reconocer que, si no somos iguales, entonces hay que reconocer entonces que los resultados de nuestras acciones van a ser diferentes. Hay gente que es más inteligente, más capaz, más laboriosa, y más constante, y existen otras que son al contrario, por ende, los resultados van a ser muy diferente. Va haber personas más prosperas, felices y libres por hacer uso de sus facultades y dones de manera más eficaz que otras personas que no lo hacen. Pero esto no es un llamado al desánimo, ya que el ser humano tiene un acervo de riquezas de dones y facultades que nos da oportunidad de aprovechar al máximo cada uno de ellos, y mostrar lo mejor de cada quien.

Filosofía Liberal e Igualdad ante la Ley

Desde la Filosofía política Liberal o Libertaria, se acepta las desigualdades de las personas y sus diferencias en los resultados, mientras no sean obtenidos por medio de la coerción del Estado. Por eso desde sus inicios esta filosofía ha sido congruente en el ataque de los Empresarios prebendarios, mejor conocidos como Empresaurios, que quieren conseguir su beneficio económico a través de eliminar la competencia con leyes que crea el Estado. O colectivos en base a una posición de poder, un lobby, se crean leyes especiales en su beneficio, en oposición al resto de la población. Para eso se crea la figura del “Rule of Law”, el Imperio de la Ley, o como otros autores lo llaman: La Igualdad Ante la Ley.

En estos tiempos tan convulsionados, donde se habla de racismo, discriminación, bullying y demás, se tiende a olvidar principios básicos liberales. La regla de decisión para todo liberal es: toda causa es justa, sino rompe el principio de la Igualdad ante la Ley. Es decir, toda causa en pro del beneficio de un grupo o de una persona en particular, no puede romper la famosa triada de John Locke, los derechos naturales: vida, libertad y propiedad privada.

Ya que, al romper este esquema, el Estado asume cada vez más poder sobre el individuo y desmembrana la ética de una sociedad.  No hay que ser ingenuos en cuanto apoyar ideas o grupos que consideren que estén desfavorecidos, antes veamos si incumple la Igualdad ante la Ley; que es la única igualdad posible en una sociedad. Ya lo contrario seria entrar, como lo indica el intelectual chileno Axel Kaizer, en la Tiranía de la Igualdad.

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Otman Dominguez
Economista de la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas - Venezuela. Especializado en Econometría y Evaluación de Proyectos para PYMES. Estudioso de la Economía Austriaca. Coordinador del Grupo Libertarios Cali, Miembro Fundador de Derecha Ciudadana, Miembro de la Organización Libertaria de Colombia. Ex Columnista de This is Sillicon Valley, Ex Editor de Reagan Report.
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