MITOS PACHAMAMERTOS | Parte I: El Abya Yala

“… lejos de homogeneizar la condición humana, la anulación tecnológica de las distancias de tiempo y espacio tiende a polarizarla. Emancipa a ciertos humanos de las restricciones territoriales a la vez que despoja al territorio, donde otros permanecen confinados, de su valor y su capacidad para otorgar identidad. Para algunos, augura una libertad sin precedentes de los obstáculos físicos y una inédita capacidad de desplazarse y actuar a distancia. Para otros, presagia la imposibilidad de apropiarse y domesticar la localidad de la cual tendrán escasas posibilidades de liberarse para ir a otra parte.”

Tomado de “La globalización. Consecuencias humanas” (1ª ed., 2017 [1998]), por Zygmunt Bauman (pág. 28). CDMX, México: Fondo de Cultura Económica (FCE).

En el empleo de lo concerniente a la cosmogonía indígena, es bastante frecuente encontrar abusos del lenguaje, palabras a las que se les coloca un yugo ideológico. Es así como nos topamos con un término denominado Abya Yala. Vamos a profundizar en su uso y en lo perjudicial que es la instrumentalización política de este.

LOS GUNA Y EL ABYA YALA

Ubicado en la frontera colombo-panameña, se encuentra el pueblo Guna. Los Guna, en su cosmogonía o concepción del mundo, desarrollaron el concepto Abya Yala, cuya aproximación semántica más inmediata en español es “tierra madura” o “tierra de plena madurez”. El primer error al definir esta palabra, consiste en atribuirle una ideología, toda vez que carece de la misma, salvo por ser parte de la concepción de territorio de un pueblo indígena específico.

LA CONTRADICCIÓN

El Abya Yala, como concepto, parte de la cosmogonía indígena; no opera de la misma manera que la cosmogonía europea. Curiosamente, la izquierda ideológica le atribuye una definición europea al término, extendiendo erróneamente a todo el continente la palabra, y sacándola de los límites geográficos de la etnia Guna. Escribimos por tanto, sobre un proceso de apropiación cultural discriminativo, que se ufana de, supuestamente, proteger a las minorías por un lado, mientras que por el otro las menosprecia, distorsiona sus saberes y tergiversa sus usos y costumbres en aras de defender o atacar diversas posturas políticas.

A propósito, y citando el libro Memoria recuperada del Instituto Etnológico de la Universidad del Cauca, los autores mencionan lo siguiente:

Con el convencimiento de que la traducción de la lengua de Francisco Tumiñá al castellano daba cuenta de manera transparente del pensamiento, de la ideología, de la concepción de mundo y vida del pueblo Misak, transformó el testimonio del «indígena» transcribiendo literariamente lo dicho por este. Intento fallido porque no tuvo en cuenta el problema en toda traducción: el correspondiente a las «estructuras de entendimiento». Hoy se sabe que no es posible una traducción literal de una lengua a otra; también se sabe que así se tengan en cuenta las «estructuras de entendimiento» en una traducción, lo que se logra es otro texto diferente al original.

Tomado de “Memoria recuperada” (1ª ed., 2016), por Héctor Llanos Vargas & Óscar L. Romero Alfonso (pág. 44). Popayán Cauca, Colombia: Publicaciones Instituto Etnológico de la Universidad del Cauca (1946-1960) | Departamento de Antropología.

REFLEXIONES

No existe hasta el momento evidencia alguna de que el concepto Abya Yala, usado como bandera por algunos activistas políticos, sea equivalente al concepto de continenteEl constante irrespeto y subestimación de las tradiciones y concepciones indígenas con fines políticos, sólo busca darle un matiz étnico al discurso político, que se ha servido del viejo lema de “todas las formas de lucha” para conseguir el poder, así sea a costa de borrar la autopercepción de las comunidades nativas. Es la percepción selectiva de la tan mentada autodeterminación de los pueblos, solamente cuando es útil a la bandera política del momento.

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